Una corriente de bendición

30 de Marzo: Sacerdote del hogar

Génesis 18:19 ¨ Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.¨

 

Amados, busquemos a Dios para alabarlo, cada mañana, y, en todo tiempo, tengamos siempre buen ánimo, una sonrisa maravillosa en el rostro, y, una contagiosa actitud positiva, encantadora. Esa manera de proceder agrada a Dios, y, lleva al prójimo, un mensaje bonito, ideal, para comunicar todas las lindas promesas que el Padre Celestial, ha hecho a todos tus obedientes siervos. Continuemos brillando en la sintonía correcta, diseminemos este material, y, brindemos un buen ejemplo de obediencia a la voluntad de Dios.

 

 

Perdonemos a nuestro prójimo, para que podamos ser perdonados por nuestro Dios. En este versículo bíblico que hoy estudiamos, Dios está haciendo una orientación a Abraham, Dios hace su promesa y al mismo tiempo, indica la necesidad de buscar de la santa instrucción, de dar cumplimiento a los mandatos divinos, porque esa es la justicia celestial, que va a nutrir a todas las personas, a la familia, y, a las generaciones, al leer que estas palabras, percibimos que el hombre tiene la responsabilidad de ser el sacerdote de su hogar, y, guiar a los integrantes de su familia hacia el camino de la salvación, según la palabra de Dios, el hombre es colocado como sacerdote del hogar, el es responsable del mantenimiento de su familia, inclusive en el plano espiritual, y, el deseo de Dios es que todos nosotros, padres y maridos, lleven a sus familiares, a que cumplan el mandato de Dios, a que practiquen sus disposiciones, igual que Dios escogió a Abraham para guiar a su familia, el escogió al hombre, marido, o, padre de familia, para conducir a su núcleo familiar hacia la practica de las disposiciones de Dios, en ese sentido, todos cumplamos de la mejor manera esta obligación, llevando el buen ejemplo del cumplimiento a la voluntad de Dios, en nuestros hogares, pero, ir más allá y llevar ese bonito ejemplo, a todo lugar donde nos desempeñemos, porque precisamos ser embajadores del reino de Dios, y, esto último, se extiende a hombres, y, mujeres . Practiquemos el bien, y, seamos bendecidos.

 

 

 

OREMOS:

 

Padre de amor, alabado seas por los siglos de los siglos, es un honor poder dirigirnos a ti, y, saber que siempre estas allí, otórganos las cualidades necesarias para poder desempeñar con bien nuestra función de sacerdotes del hogar, y, embajadores de tu reino, en todo lugar. Peticiones que te hacemos en nombre de Jesucristo, tu hijo, en nombre de quien todo lo concedes.

 

Amen.

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