292 Libertad solo en Jesús

Juan 8:36 ¨ Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.¨

 

Que la Paz de Dios sea con todos, que la misericordia del Señor nos alcance y que cada día podamos progresar en el camino a la salvación, requerimos mantenernos en el constante estudio de la palabra bíblica porque ello nos va a permitir proceder de manera agradable a Dios, y para seguir en ese camino, compartamos este material con nuestro prójimo de las maneras acostumbradas, así les bendeciremos de una gran manera.

 

 

Sin Cristo, éramos esclavos del pecado, y de los malos impulsos de nuestra naturaleza humana caída, vivíamos de manera egocéntrica, complaciéndonos a nosotros mismos en lugar de vivir la vida para gloria de Dios, el resultado inevitable de esa esclavitud espiritual, era la muerte, porque el salario del pecado es la muerte, pero Jesús vino a proclamar libertad a los cautivos, para poner el libertad a los oprimidos, esos son los prisioneros del pecado, los prisioneros de Satanás, Jesús no libero a Juan Bautista de la prisión de Herodes, pero libero a los que estaban presos, por las corrientes de la vida pecaminosa, y los libero de la pesada carga de culpa, y condena eterna, lo interesante es que el uso de la palabra del texto de hoy, demuestra que hay también una falsa libertad, que une a los seres humanos a una vida de desobediencia a Dios, quienes creían el Jesús, confiaban el que eran descendientes de Abraham, como su esperanza de libertad, también corremos otro riesgo hoy, pues el enemigo desea, que dependamos de cualquier cosa, excepto de Cristo para nuestra salvación, eso el lo que el enemigo quiere, pero precisamos depender de Cristo, pues el tiene el poder para liberarnos del pecado y la condena, el único libertado es Cristo, y es por eso que precisamos aprovechar todas las oportunidades, en las cuales podamos compartir con él, recibir su instrucción, y seguir su ejemplo de obediencia a Dios.

 

 

OREMOS:

 

Padre de amor, ayúdanos a ser obedientes a tu palabra, a cumplir tu voluntad y a calificarnos como siervos merecedores de tus dadivas. Peticiones que te hacemos en nombre de Jesucristo, tu hijo, en nombre de quien todo lo concedes.

 

Amen.

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