Efesios 6:12 ¨ Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia nos llene por completo. Saludos cordiales, en este día el mensaje, tiene un tono motivador, para mantener la firmeza en la práctica de la voluntad de Dios, colocándose los guantes para lidiar con las operaciones, avanzando paso a paso, porque la perseverancia es un fuerte indicativo de que la victoria será obtenida, avancemos con paciencia. Compartamos el mensaje.
Es interesante que cuando nos desentendemos de alguien, es natural que el otro se torne a nuestros ojos, el enemigo, a veces puede ser un colega de trabajo, que nos menosprecia, un jefe que no reconoce nuestro esfuerzo, o, aun más doloroso, alguien de nuestra familia, o, hasta el conjugue, que nos traiciona, dañándonos profundamente. En esos momentos, la persona parece ser la fuente directa de nuestro dolor, el rostro de nuestra frustración, el objetivo de nuestra rabia, pero no siempre el enemigo, se presenta de manera tan clara. Cuando una tragedia acontece, un desastre natural, una perdida, inesperada, o, lo que sea que produzca resultados catastróficos que nos impacten, es común que nuestro corazón dañado, busca a un culpable, y en muchos casos, miramos hacia Dios, preguntando: ¿Por que Señor, si tu puedes todo, porque no impediste que ocurrieran cosas así?. En esas horas, las palabras de Pablo escritas a los efesios, que se aplican a nosotros, ellas se convierten en una verdad poderosa, nuestra lucha no es contra carne, y, sangre. Nuestro verdadero enemigo no tiene rostro humano, no viste uniforme, no carga carnet, el actúa de modo invisible, con pequeñas trampas, con tentaciones, en el pecado que mancha al mundo, desde aquel momento en el jardín del Edén, cuando ocurrió lo que ocurrió. Desde allí, vivimos en un mundo quebrado, donde el sufrimiento hace parte de la realidad, no de la elección de Dios, sino por consecuencia de nuestros actos pecaminosos. Las personas a nuestro alrededor, por mas que erren, ellas no son nuestro enemigo. Así, el jefe injusto, el amigo que falla, el conjugue que traiciona, son como nosotros víctimas de un mundo herido, por el pecado, y, en vez de luchar contra esas personas, Dios nos llama a tener paciencia, y, luchar por ellas, quienes sin querer se han vuelto instrumentos del enemigo, porque la verdadera batalla es espiritual, una batalla que solo puede ser vencida, si nosotros estamos bajo la gracia, y, la protección del Señor Jesús, aquel que venció al mal de una vez en la cruz, la próxima vez que el sufrimiento toque a nuestras puertas, o, cuando alguien nos hiera, recordemos, el enemigo real no es la persona, ella simplemente es instrumento del enemigo, que realmente es el diablo. Cuidémonos abrazándonos a la Biblia, colocándonos la armadura de Dios.
OREMOS:
Padre amado, gracias por todo, especialmente por tu favor ilimitado, púes sabemos que las cosas contribuyen para bien de quienes te aman, y, nosotros te amamos. Otórganos la sabiduría necesaria, para saber actuar ante los instrumentos del enemigo, y, poder vencer como hizo Cristo, quien venció al pecado. Contribuye con nosotros siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen