22 de Marzo: Lo que hace el ladrón

Juan 10:10 ¨El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones.  Saludos cordiales, con la seguridad de que todo está mejorando cada vez más, destaquemos que la herramienta, para tener una correcta administración de nuestras vidas, es la fe. Precisamos tener fe, para acercarnos a Dios obedecerle, y, hacerle nuestra petición, como lo hizo aquella vez, el centurión, que tenía un sirviente lisiado en su hogar, y, que le pidió que Jesús lo curará, inclusive, sin ir físicamente a la casa, entonces, Jesús dio la orden, para que este sirviente fuera sanado, y, el lisiado sanó, se recuperó de su deficiencia, dando testimonio del milagro operado. Jesús nos llama a tener fe. Difundamos este material, para agradar a Dios, y, bendecir a nuestro prójimo.

 

 

El Señor vino a darnos vida en abundancia, aprovechemos esta dadiva, y, sigámoslo. El ladrón vino a robar y matar y destruir, el ladrón viene a dañar el sistema. Normalmente, tenemos miedo de los ladrones, y, con razón, porque ellos llegan sin avisar, entran sin pedir permiso, se llevan cosas de valor, roban la paz, destruyen la seguridad, acaban con lo que tardamos años en construir. Pero, si existiera lo opuesto, ¿Qué tal si existiera un ladrón de bien?, esa persona llegaría de sorpresa, no para llevar, y, si para dar, alguien que en lugar de llevarse algo, nos entregue un tesoro, Jesús se presenta en este verso como el contraste del ladrón, mientras el ladrón entra para robar, el entra para restaurar, mientras el ladrón destruye, el construye, mientras el ladrón trae miedo, el trae vida, y, no cualquier vida, sino una vida especial, una vida de abundancia, o, vida plena. Observemos que Jesús no fuerza la entrada, el no derriba puertas. El llega con la delicadeza de un visitante respetuoso, él está en la puerta y toca con suavidad, espera ser recibido, y, cuando nosotros abrimos, el entra con presentes eternos. Vida abundante, no es una vida sin problemas, es una vida que tiene propósito incluso en los dolores, una vida en la cual podemos experimentar paz, incluso, pasando por tempestades, una vida llena de esperanza, aunque el mundo diga lo contrario, Cristo entra en nuestra historia para devolver lo que el ladrón intento robar, el devuelve la sonrisa, renueva la fe, repara las heridas, y, nos enseña a vivir de verdad, por eso hoy imaginemos con fe, y, si alguien tocara la puerta de nuestra vida, de nuestro corazón, ofreciendo lo que más necesitamos, ¿Seria amor, perdón, coraje para recomenzar?. Cristo lo tiene todo, y, mucho más, el quiere entrar, el quiere transformar, quiere entregar, pero, la autorización para que él entre y haga eso, parte de nosotros. ¿Sera que hemos dejado a Jesús en nuestras vidas?, o, ¿Sera que estamos perdidos, aun cerrados?. Quizá estemos acostumbrados a vivir en alerta, con miedo de lo que la vida nos puede quitar, pero hoy, para que Cristo haga un milagro en nuestras vidas, debemos abrir la puerta de la fe, buscarle, invitarlo a pasar, permitamos que Jesús entre, y, cambie nuestras vidas. Jesús quiere darnos vida en abundancia, y, puede comenzar ahora mismo, desde que permitamos que él entre. Ya estudiando este material, vamos por buen camino, dando señales de que queremos a Jesús en nuestras vidas, y, estamos dando señales adecuadas, llevando a nuestro prójimo al camino de la salvación. El Señor va a continuar desarrollando la obra en nosotros.

 

 

 

OREMOS:

Padre amado, te alabamos Señor, por Jesucristo nuestro Salvador, aquel que vino a este mundo para darnos vida, y, vida en abundancia. Nuestros corazones están abiertos Señor, nuestras vidas están abiertas, entra y realiza en nosotros la transformación necesaria.. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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