11 de Mayo: Sobre las alas de Dios

Salmos 57:1 ¨Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Saludos especiales, que la bendición de Dios recaiga sobre todos. Definitivamente, requerimos llenar nuestros pensamientos de las promesas de Dios, y, mantenernos en esa sintonía, por muchas razones. En algún tiempo veremos los increíbles resultados que se producirán. Ahora mismo, cumplamos esta maravillosa encomienda, de la evangelización online, para ayudar al prójimo, haciéndole llegar a sus buzones, este hermoso material cargado de esperanza.

 

 

El Salmista David, en este versículo, hace un pedido genial a Dios, donde refleja la manera en que la aves, cuidan a sus crías, de un estilo tan visible, delicado, real, e, intenso, que es tomado en varias ocasiones en la Biblia, para ejemplificar la manera de cuidar con mucho cuidado, valga la redundancia, con la que Dios nos cuida a nosotros. Como un ave madre, abriga debajo de sus alas a sus hijos, así el Señor cuida de aquellos que lo aman. Se establece en el texto de Salmos 91:1-2 ¨ El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. ¨, aquel que está guardado por Dios, descansa sobre su sombra,  sobre sus paternales cuidados. Hay otro momento, donde el propio Dios, se compara a un ave cuidando de sus crías, es bonito, y, hasta emocionante, y, fue usado por el propio Jesucristo cuando estuvo aquí en la tierra. En el episodio, de Jesús entrando a Jerusalén, el sabia que en aquella semana,  el sería asesinado, crucificado, y, cuando Jesús está llegando por última vez a Jerusalén, sabiendo que esta era la visita definitiva, sabiendo que el será nuestro sustituto en la Cruz, entonces, esta escrito que Jesus miro la ciudad, y, lloro sobre Jerusalen, y, dijo, lo que establece Mateo 23:37 ¨ ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!¨, la repetición de ¨Jerusalen¨, acentúa la tristeza contenida en esas palabras, Jesus llora sobre Jerusalen, y, su llanto es de empatía, es porque Cristo sabia que por cuenta de la resistencia del pueblo a los llamados divinos, ellos perderían la bendición de la protección divina, quedarían vulnerables a los enemigos, Jesús estaba viendo, ante viendo, lo que acontecería cerca de 40 años después, cuando en el año 70, de nuestra era cristiana, primer siglo, los romanos vendrían y destruirían por completo a Jerusalén. Por tal motivo, Jesús dice: ¨¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!¨, la repetición de ¨Jerusalén¨, allí Jesús indica que su oferta de cuidado estaba allí a disposición de todos, pero ellos no la tomaron. Y, nosotros ¿Vamos a rechazar también estas generosa oferta?. Pensemos en eso durante este día. Actuemos como debe ser.

 

 

 

OREMOS:

Padre amado, queremos colocarnos siempre bajo tu protección, bajo tus alas es el mejor lugar para sentir la seguridad, conduce nuestras vidas pues las colocamos en tus manos, llévanos a un mayor nivel espiritual, y, permítenos brindar un ejemplo que aliente a nuestro prójimo a seguir tus caminos. Contribuye con nosotros siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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