329 Ciudad de oro

Salmos 46:4 ¨Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.¨

 

 

La Paz de Dios sea con todos. Gracias por continuar estudiando la biblia, cada vez que leemos la palabra de Dios, y, la comprendemos, es como que si estuviéramos levantando el teléfono para escuchar la charla sabía que nos da, el ser más querido que tenemos. Llevemos este mensaje esperanzador a nuestro prójimo.

 

 

 

Aceptar a Cristo de todo corazón, es el secreto de la vida eterna, al cual en este momento tenemos acceso, porque al aceptarle nos comprometemos a cumplir con el ejemplo de obediencia a la voluntad de Dios, que Jesús con toda su obra nos dio. Nuestro Padre Celestial es un ser misericordioso, amoroso, pero precisa ver que también le amamos, que cumplimos sus disposiciones, que aceptamos y aplicamos a nuestras vidas las recomendaciones que nos da. Recordemos que sus planes para nosotros son grandes, inmensos, por eso debemos obedecer a su voluntad. Según David al escribir este verso, nos habla de la ciudad que esta siendo creada para nosotros en el cielo, la Nueva Jerusalén, en esa ciudad habrá un Rio en medio de la ciudad, en ese lugar vamos a poder disfrutar en compañía de nuestro Salvador Jesús, estaremos felices en esas aguas cristalinas, tendremos acceso a alimentarnos del árbol de la vida, ese árbol que les fue negado a Adán y a Eva, por haber desobedecido, ese árbol nos concederá la capacidad para vivir eternamente en compañía, de Jesucristo nuestro Salvador, y, de Dios, sin embargo, para poder llegar allá, precisamos en este momento, y por siempre, operar bajo la influencia del Espíritu Santo, alejarnos del pecado, practicar buenas obras. Obremos de esa manera y lograremos no solo acceder a esa ciudad de oro, la nueva Jerusalén, sino que también comeremos del árbol de la vida eterna.

 

 

 

OREMOS:

 

Padre amado, gracias por instruirnos de esta manera tan maravillosa, tus enseñanzas nos ayudan mucho para vivir mejor, hoy y siempre te aceptamos, y pretendemos obrar de manera agradable a ti. Favorécenos siempre. Peticiones que hacemos en nombre de Jesús.

 

Amen.

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