Una corriente de bendición

07 de Febrero: Podemos recomenzar

Génesis 37:23-24 ¨Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.¨

 

Amados, la ansiedad, y, depresión, la eliminamos, con una mejor alimentación, variada. Comiendo frutas, y, verduras.  Haciendo meditación. Saliendo a caminar 30 minutos al día, preferiblemente en la mañana. Hablando pausado. Estas son las principales maneras, existen otras relacionadas a la práctica de yoga, a la ingesta de vitaminas, y demás, sin embargo, usando las fórmulas nombradas al inicio, todo estará bien. Sin embargo, lo más importante es apartarse de las influencias dañinas, y, enfocarse en cumplir los mandatos de Dios.

 

 

El personaje bíblico, nombrado aquí comenzó su jornada de renovación en el fondo del pozo, literalmente, sus propios hermanos por envidia, lo colocaron en esa condición, el segundo hombre más poderoso de Egipto, no fue forjado con mimos, halagos, ni caricias, como era voluntad de su padre terrenal, pero José enfrento el camino estrecho, pero lleno de aprendizaje, en las manos de su Padre Celestial, el comienzo fue difícil, pero era el inicio de un proceso de bendición para su vida, que estaba enfocado en su familia, una casa por donde paso el linaje de Cristo, un inicio turbulento, del pozo a una posición de liderazgo, en un gran proceso, la historia nos da muchos detalles de la mano de Dios en cada momento, Dios dribla las maldades humanas haciendo de las heridas de este mundo de pecado, una escalera de santificación rumbo al cielo, en el hoyo, donde José se encontraba, la única fuente de luz, venia de lo alto, y, muchas veces es la pedagogía del dolor, la que nos enseña a depender de Dios, después de ese hecho la vida de José, fue de altos y bajos, todas las situaciones desde la envidia de sus hermanos hasta la prisión llena de injusticia, lo ayudaron en la construcción del José victorioso, la gran victoria, la gran conquista no fue solo su posición profesional, pero si su relación con Dios, y, los frutos de esa intimidad, tanto en momentos de alegría, como en momentos de aflicción. Cayo en el pozo, un José que años más tarde, perdonaría a sus malhechores, con la flexibilidad de alguien que se permitió aprender, con la dificultad, un corazón que se dejó moldear por Dios, y, no sucumbió a la tentación del poder, años después sus hermanos lo encontraron, y, estaban perplejos, y, llenos de miedo, primero porque los encontraron con vida, y, segundo por el cargo que ocupaba, pero ellos fueron tranquilizados por un hermano desconocido, el hombre reconstruido por Dios, y, José abre el corazón, y, dice: ¨Quédense tranquilos, aquel José que ustedes vendieron, realmente murió, y, otro nació, ese que nació los extraña a ustedes, y, en este corazón, Dios no dejo espacio para la venganza¨. Quizá hemos pasado injusticias, y, aflicciones, podemos estar metidos en el pozo,  quizá estemos pasando grandes batallas, pero recordemos que nunca estamos solos, Dios nunca perdió una batalla, el desierto que ahora estamos pasando, puede ser el comienzo de una gran jornada de bendiciones. Mantengamos la fe, y, sigamos avanzando.

 

 

OREMOS:

 

Padre amado, así como transformaste a José, modelando su corazón en medio de la dificultad, ayúdanos a mejorar, y, refinarnos cada vez, nosotros queremos ser buenos siervos y agradarte en todo. Peticiones que hacemos en nombre de Jesús.

 

Amen.

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