Salmos 84:1-2 ¨ ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia nos llene por completo. Bienvenidos a este momento de reflexión, donde los corazones se gozan, y, Dios se complace al percibir nuestro empeño por conocer de su palabra. Recordemos que en el terreno del enemigo siempre vamos a perder indudablemente, pero felizmente existe la Biblia, y, cuando nos abrazamos a ella obedeciéndola en todo, logramos cosas increíbles, ya que contamos con el favor de Dios. Compartamos este material, esto es correcto.
Grande es el Señor, y, eterna su misericordia, por eso estamos unidos en este maravilloso proyecto evangelizador. El salmista hace una referencia, al lugar de habitación de Dios, también nos plantea a lo largo del texto, la diferencia, entre el Dios del cielo, el creador de todo, y, los dioses paganos, los falsos dioses, los ídolos, o, dioses imaginarios. El Salmista, continua diciendo en el verso 3 ¨ Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.¨, aquí el salmista nos habla de la felicidad, de los que tienen una vida de devoción al servicio del Santuario, de los tabernáculos de Dios, los que habitaban en los recintos sagrados, y, trabajaban en el templo, posteriormente en el verso 10, ¨ Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.¨, los hijos de Dios se deleitan en adorarlo, en su casa, para todos los que aman al Señor, su casa de oración es un lugar especial, es un oasis en medio del desierto, de este mundo sombrío, e, inseguro, y, hablando de la casa del Señor, y, de reunirse con los hijos del Señor, para adorarlo, y, congregarnos con nuestros hermanos, que comparten la misma fe que nosotros, nuestros hermanos de nuestra comunidad religiosa, ¿Cómo ha sido nuestra costumbre de visitar la casa del Señor?, ¿Con que frecuencia asistimos a los cultos?. Algo que entristece mucho, es cuando personas afirman ¨Yo quiero a Cristo, pero no quiero iglesia¨, debemos cuidarnos de ese tipo de pensamiento, una idea interesante, pero muy peligrosa, quien quiere a Cristo, siente placer al participar, en la iglesia de Cristo, en ser miembro del cuerpo de Cristo, cuando decimos que ¨Queremos a Cristo, pero no queremos iglesia¨, nosotros estamos diciendo, que: ¨Queremos la cabeza, pero no queremos al cuerpo¨, porque la iglesia es el cuerpo vivo de Cristo, en la tierra. Destaquemos lo previsto, en: Hebreos 10:24-25 ¨ Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.¨, vamos a fortalecernos de manera reciproca, como lo establece la palabra, por eso es que Dios, creo su iglesia. La iglesia, no es un fin en si misma, no es la salvación la iglesia, la salvación esta en Cristo, pero la iglesia es un medio que Dios creo, para que permanezcamos en Cristo, en la medida en la que nos ayudamos mutuamente, y, cuando el verso nos dice que ¨No dejemos de congregarnos, como es costumbre de algunos¨, parece que en este tiempo, en el primer siglo de la iglesia cristiana, personas estaban despreciando la importancia de ir al culto, y, participar, de las reuniones en la casa del Señor, y, allí la advertencia ¨No dejemos de congregarnos, como es costumbre de algunos, al contrario hagamos amonestaciones, aun más ahora, que ustedes ven que el Dia se aproxima¨, el día glorioso, de la segunda venida de Cristo, que esta llegando, y, más que en cualquier tiempo, precisamos estar unidos a Dios, y, unos con los otros, como hijos de Dios, para que nos ayudemos mutuamente, Dios nos bendiga, y, participemos con alegría de nuestra comunidad religiosa, eso es importante, y, agradable a Dios.
OREMOS:
Padre amado, te alabamos por tu palabra, y, te pedimos que nos ayudes para habituarnos a visitar tu iglesia, y, a desarrollarnos en la comunidad cristiana, aportando las cosas buenas para que tu obra evangelizadora siga siendo hecha. Contribuye con nosotros siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen