06 de Agosto: Que yo disminuya

Juan 3:30 ¨ «Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.».¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos. Saludo cordiales, que hoy el Señor nos levanté, que levante nuestros rostros, y que tenga misericordia de nosotros. Qué el Señor levanté nuestros rostros, y, nos dé la paz. y que como resultado de esa Paz, podamos compartir este mensaje pacificador, Qué es capaz de llenar de Esperanza los corazones de nuestro prójimo. Unámonos en este buen proyecto, compartamos este material.

 

 

Nosotros vivimos en un tiempo de autopromoción, es casi un instinto, queremos ser: vistos, oídos, y, reconocidos, queremos ser líderes, ejemplos, proveedores de fe, y, muchas veces ese deseo no nace de la vanidad, sino de la voluntad que quiere hacer el bien, qué quiere ayudar reconstruir algo de valor, pero existe un límite tenue entre liderar con amor y tomar el lugar que  no corresponde de acuerdo a lo previsto por Dios. Juan Bautista entendió muy bien este papel, cuando él fue cuestionado sobre Jesús, él respondió con una frase simple, profunda y poderosa. Conviene que él crezca y yo disminuya. Juan sabía que no era el protagonista de la historia, él sabía que estaba allí para preparar el camino, no para ser el camino, él reconoció su lugar con humildad, y, justamente por eso, fue exaltado, como uno de los mayores, entre los nacidos de mujer. La humildad cristiana no es sobre rebajarnos, Es sobre reconocer quién realmente debe ser exaltado. Y permitir que el nombre de Cristo brille más que el nuestro. Es entender que incluso cuando hacemos el bien, es Dios quien debe recibir la Gloria, eso vale para todas las áreas de la vida, en el trabajo, en la iglesia, en la familia, a veces queremos mandar decidir, liderar, no por orgullo, sino por querer hacer que todo salga bien, pero hasta eso Debería ser entregado en las manos de Dios, puede ser verdadero líder es aquel qué sabe servir, el verdadero fuerte es aquel dobla delante del señor, Y esa es una lección que confronta directamente a la cultura de nuestro tiempo, qué valoriza A quién parece más acumula más títulos o seguidores. Pero en el reino de Dios es distinto, la grandeza es medida de forma distinta, quién sirve es mayor, que quién es servido. Y quien se humilla es exaltado en el tiempo correcto, el propio señor, disminuir para que Cristo crezca no significa perder espacio, es encontrar el espacio correcto, el que seamos instrumentos en la mano de Dios. Cuánto más Cristo brilla en nosotros, más los otros son atraídos hacia él. Ese es el mayor privilegio que podemos tener, saber que Dios nos usa como instrumentos que apuntan hacia El Salvador como las propias flechas, la oración de hoy es para que podamos tener ese mismo espíritu humilde, que podamos vivir con la conciencia de que Cristo crece en nosotros y que nuestra voluntad, nuestros planes, nuestro ego Puedan disminuir. Y al disminuir, descubriremos el verdadero valor de nuestro papel, en el reino de Dios, no de ser grandes, sino de apuntar hacia el verdadero Salvador. Qué es verdaderamente grande y digno de toda imitación, toda alabanza, toda admiración y adoración, que Dios nos bendiga a todos, y, que nosotros experimentemos la verdadera humildad. Por qué la humildad es una virtud linda, que también es rara, pero no hay duda que a los ojos de Dios, es Algo extraordinario.

 

 

 

OREMOS

 

Amado Padre, pedimos por tu bondad, Señor, que nos ayudes a vivir en una genuina humildad, no una humildad fingida de apariencia. si no una humildad de corazón, Señor, nosotros no queremos tener apenas apariencia de Piedad, nosotros queremos tener un corazón piadoso, nosotros clamamos por tu bendición. para que de esa manera nosotros vivamos, y, seamos mejores. Contribuye con nosotros Padre Amado, siempre. Así pedimos, en nombre de Jesucristo.

 

Amén.

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