Juan 6:48 ¨Yo soy el pan de vida. ¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia nos llene por completo. Nuestro Padre Celestial, en su plan de salvación, contempla proveernos cada vez, de alimento espiritual, para que seamos mejores siervos, y, llevemos almas a los caminos de Salvación. Sigamos llenándonos de este conocimiento, y, también llevemos el mensaje esperanzador a nuestro prójimo.
Este versículo es simple, si hasta hoy no habíamos conocido ningún verso de memoria, ya podemos aprender ese, Jesús dijo ¨Yo soy el pan de vida¨, lo cual quedo escrito, en Juan 6:48. El pan está entre los alimentos más antiguos de la humanidad, el hombre aprendió a moler granos, fermentar, asar. Hacer pan da trabajo, exige paciencia, tiempo y dedicación. Lo curioso es que en todas las culturas el pan está presente, tenemos pan de maíz, de harina, de centeno, de batata, pan sirio, pan francés, integral, sin gluten, pan dulce, pan salado, tantos tipos, y, tantos nombres, en cada parte del mundo, el aparece, con formatos, texturas, y, sabores diferentes, pero siempre con el mismo propósito, sustentar, alimentar. El pan, es alimento, simple, pero esencial, por eso cuando Jesús se presenta, diciendo ¨Yo soy el pan de vida¨, el no está haciendo una analogía bonita, el nos está diciendo que él es esencial, que así como el pan, el es el sustento diario del alma, que así como pan, el puede parecer simple a primera vista, pero carga profundidad, y, valor inestimable. Seguir al Señor, también puede darnos trabajo, no porque sea difícil seguirlo, sino porque como el pan, el invita al proceso. Aceptar a Dios como pan de vida, es permitirse ser moldeado, transformado, es pasar por el calor de la fogata de las pruebas, y, aun así salir con sabor de vida, lo más bonito es que Cristo, el pan de la vida, el se presenta de formas diferentes, para cada persona, así como el pan se adapta a las culturas, a la mesa, a la necesidad, Jesús llega al corazón con un lenguaje personal. Para algunos el llega en el silencio, de una oración, para otros en el toque de una música, en una conversación con un amigo, o, en una reflexión como esta. Y, él siempre sacia. Alabado sea el Señor. El es capaz de saciar el hambre de justicia, de perdón, de sentido, saciar el vacio que ninguna conquista consigue llenar, saciar la sed de algo, que dure más que el placer momentáneo, hay quien intente vivir de alimentos alternativos, estatus, dinero, distracciones, aplausos, y, luego perciben que en esos alimentos alternativos, no hay sustento, son como vientos que pasan, y, el alma, continua hambrienta, Jesús no es solo un complemento del plato, el es el alimento, Jesús es el pan de la vida, aquel que vino del cielo, fue partido en la cruz, y, ofrecido para que nadie más necesitara, morir de hambre espiritual, Jesús es el restaurador de la vida. Sigamos alimentándonos hoy del pan de vida, porque Cristo aun se ofrece, simple, y, esencial, para todos, pero único en cada corazón, él está en la mesa, el es el pan que está siendo servido, Acéptelo, recibámoslo como nuestro Señor y Salvador. Y, que podamos alimentarnos del pan vivo, que bajo del cielo, para que tengamos una vida con propósito, con esperanza, y, un día, vida, eterna.
OREMOS:
Padre Amado, te alabamos por Jesus el pan vivo, que nos da vida, alimentanos Padre con el Pan Bendito. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen