05 de Junio: Langostas en un mundo gigantesco

Números 13:27-33 ¨ Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán. Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Sean bienvenidos a este lugar. Este es nuestro lugar, de reflexiones, y, oración, sigamos estudiando la palabra, y, obedeciéndola, para brindar un buen ejemplo al prójimo, con el fin de que sigan el camino a la salvación. Difundamos este material, que está lleno de esperanza, y, que es capaz de generar cambios en la vida de sus lectores.

 

 

 

Dios había hecho una promesa a su gente, la tierra seria de ellos, un lugar donde fluía leche y miel, es decir, in lugar de prosperidad. Y, cuando los espías llegaron de su misión, comenzaron a informar de esta manera: Esa es una tierra, fértil, abundante, llena de frutos, pero pronto la fe dio paso al miedo. 12 Espías fueron enviados, y, como lo notamos en la lectura, solo Josue y Caleb, vieron la tierra con los ojos de la promesa, los otros 10, se dejaron dominar por la inseguridad, describieron a la gente como gigantes, a las ciudades como lugares imposibles de ser conquistados, y, ellos soltaron la siguiente frase, ¨ éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.¨, pensemos en esto: El pueblo de Dios, que presenció y recibió milagros poderosos se creía como una plaga, ahora se sentían inferiores. ¿Cuántas veces pasamos por esto?, enfrentamos desafíos, incluso conociendo las promesas de Dios, y, nosotros nos disminuimos. Ante los obstáculos, nosotros permitimos que el miedo, nos convenza de que no somos capaces, de que no podemos lograrlo. Nos creemos langostas en un mundo de gigantes, pero Dios no nos llamo para sentirnos acomplejados con inferioridad, cuando el nos da una dirección, una misión, o, una promesa, el nos capacita para cumplirla, no importa el tamaño del muro, u, oposición existente. Lo que importa, es que Dios está a nuestro lado siempre. Y, escrito esta: Si Dios es con nosotros ¿Quién será contra nosotros?. Josue, y, Caleb, sabían de esto, ellos vieron la misma tierra, los mismos gigantes, los mismos muros, pero ellos escogieron creer, cambiar una visión pesimista, por una visión optimista. Escogieron confiar en un Dios mayor que cualquier amenaza. Desafortunadamente, la gente no los escucho, el miedo retraso el cumplimiento de la promesa por 40 años. Hoy en día, vivimos rodeados de desafíos,  los sueños parecen distantes, las injusticias se levantan como gigantes, pero la promesa es: ¿Con que ojos hemos visto las murallas impuestas por el enemigo en el mundo a nuestro alrededor?, ¿Con los ojos del miedo, o, los ojos de la fe?, ¿Con visión pesimista, o, visión optimista?. Nosotros no somos saltamontes, langostas, o, plagas. Somos hijos de Dios, herederos de la promesa, escogidos para ganar. No nos permitamos pensar lo peor de nosotros, cuando Dios piensa mucho en nosotros, somos personas queridas a los ojos del Padre. El nos ama, y, somos valiosos para el, en ese sentido nuestra victoria, es su victoria.

 

 

 

 

OREMOS:

Padre Amado, ayúdanos a creer en tu palabra, en tu promesa, permítenos tener una mejor visión para tener fe en ti, y, en que nuestro progreso continuo seguirá adelante, gracias por todo lo que nos has dado, y, las nuevas maneras en las que nos bendecirás. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

Dejar una contestacion