15 de Abril: Temerosos de corazón

Salmos 81:11-13 ¨ Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos. ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel!¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y que su misericordia llene nuestros corazones. Saludos cordiales, Dios nos bendice hoy, y, siempre, tengamos presente que de manera progresiva llegaran bendiciones a nuestras vidas, pero además de eso, algo grande esta por venir, así que perseveremos en la fe, y, seamos mejores siervos cada vez, afinando a cada instante la obediencia a Dios. Compartamos este material.

 

 

Este Salmo fue escrito por Asaf, un músico importante de aquellos tiempos, que era muy utilizado por Dios. Desde el Eden, cuando nuestros primeros padres pecaron, y, luego huyeron, desde el Eden, la historia se repite, es el ser humano, huyendo de Dios, y, Dios corriendo en búsqueda, del ser humano que huye, ¡Nosotros hemos hecho como el antiguo Israel?. Dios dice ¨ Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos. ¨, Dios llama, Dios orienta, Dios aconseja, pero el le da libertad al ser humano, para vivir de acuerdo, con su cabeza. Lamentablemente, Dios dice que a pesar de llamado los Israelitas fueron tercos de corazón, y, ellos decidieron seguir sus propias inclinaciones, Ahora bien, ¿Hemos oído a Dios?. Escuchar no solo en el sentido de oir, sino de escuchar respondiendo de manera positiva, al llamado de Dios, es decir, teniendo una vida de obediencia a Dios, ¿Hemos sido obedientes, o, tercos de corazón?. ¿Hemos vivido conforme a la terquedad de nuestros corazones, viviendo según nuestras propias inclinaciones aun conociendo la voluntad de Dios?. Que triste, cuando somos resistentes a las invitaciones del Señor, y, Dios se lamenta diciendo así: ¨¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel!¨. Es una tendencia nuestra, pensar que cuando seguimos los caminos de Dios, perdemos la libertad, la alegría de vivir, y, quedamos presos, esclavos. Mientras que cuando despreciamos a Dios, y, vivimos de acuerdo con nuestra cabeza, o, conforme a las influencias de este mundo perdido, allí disfrutamos la vida, somos personas felices, libres realizadas, pero eso es una gran mentira, una inversión de la realidad. Es útil en este punto, compartir un pensamiento, contenido en el libro, ¨Ël camino para Cristo¨, paginas 30, y, 31, de Ellen White, y, dice: ¨Dios no pide que renunciemos a cosa alguna, que traiga beneficio para nosotros. En todo lo que hace tiene en vista el bienestar de sus hijos. El ser humano provoca, los mayores males, y, la mayor injusticia consigo mismo, cuando piensa y actúa contrariamente a la voluntad de Dios. Ninguna felicidad verdadera, existe en el camino prohibido, para aquel que sabe lo que es mejor, y, quiere el bien de sus criaturas. El camino de la transgresión, solo lleva a la miseria, y, a la destrucción. ¨. Creamos entonces, que Dios no quita nada que de hecho sea bueno para nosotros, si el nos aconseja a eliminar de nuestras vidas alguna cosa, Dios esta orientándonos a quitar aquello que quizá nos guste, pero que nos hace mal, nos destruye sin percibirlo, al principio puede que no, pero al final la cuenta llega, porque el pecado es asi, ¨Parece barato, pero en verdad es carisimo¨, ¨El pecado parece gratis, pero después llega la factura¨, Que Dios tenga compasión de nosotros, y, que en lugar de tener un corazón terco, y, obstinado, que seamos sensibles a la voz, y, a las orientaciones del Señor.

 

 

 

OREMOS:

 

Adorado Padre, esta es nuestra oración en este día, quita de nosotros ese corazón orgulloso, arrogante, y, soberbio, coloca en nosotros una nueva naturaleza convertida a Jesucristo, una naturaleza espiritual, para que tengamos placer en la santidad, y, desinterés, por el pecado, Colabora con nosotros. Peticiones que hacemos en nombre de Jesucristo.

 

Amén.

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