Salmos 71:9 ¨ No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia nos llene por completo. Es un privilegio estar reunidos en este lugar, es realmente una honra que el Señor nos concede al estar compartiendo la palabra diariamente, y, además compartiendo este material, con nuestro prójimo, para inspirar a seguir el camino de la salvación.
Esta es una oración de alguien que está quedando viejo, y, ya se estaba preocupando con el futuro, ¨No me rechaces en la vejez, cuando mis fuerzas se debiliten, no me abandones. ¨. Inevitablemente, todos vamos para viejos, llegaremos a quedar cada vez más ancianos, aunque estemos envejeciendo, todo está bajo control. No nos preocupemos por estar quedando viejos, en Dios tenemos una vida con propósito, paz, y, esperanza. Mientras ya estemos viviendo, incluso, con edad avanzada, esto es un signo, sobre que Dios aun tiene algo que hacer entre nosotros, y, por medio de nosotros. Viviendo, y, aprendiendo, viviendo, y, creciendo, cada día mas en la experiencia con Dios, en consecuencia, terminamos siendo más útiles en sus obras, o, en su obra, y, en su trabajo. Ahora, escrito esta, en: Salmos 71:17-18 ¨ Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir,¨, aquí el salmista dice, que vive para anunciar el poder de Dios, en otras palabras ¨Quédate conmigo Señor, y, capacítame, dándome fuerzas y sabiduría, hasta que mi misión este cumplida, hasta que tus propósitos estén realizados, en mi, y, a través de mi¨. Y, para terminar, citamos palabras de Jesús en su oración sacerdotal, escrito en Juan 17:4 ¨ Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.¨, esta oración es extraordinaria, y, ojala que podamos hacerla si se aproxima la muerte, y, Jesús no ha regresado aun, porque esta oración expresa, cierta satisfacción y demostración del deber cumplido.
OREMOS:
Padre amado, gracias por todo, especialmente por tú has sido refugio, y, fortaleza, en medio de las tribulaciones, quédate con nosotros, pues queremos hacer tu voluntad. Contribuye con nosotros siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen