10 de Abril: El pecado nos separa de Dios

Salmos 66:18-20 ¨ Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica. Bendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones.  Saludos cordiales, un amanecer lluvioso, representa la gran bendición de Dios, que recae sobre la humanidad, y, lo bueno de esto es que nos permite sentir la presencia de Dios con nosotros. Recordándonos que todo ocurre para el bienestar de los que aman al Señor.  Ahora respondámonos: ¿Será que amamos a Dios?. Esparzamos este material, para llevar el mensaje esperanzador a nuestro prójimo.

 

 

En relación al tema al cual se refiere este versículo, existe un pensamiento de David White, que doce: ¨No culpen a Dios, por no oír sus oraciones, si no están oyendo su llamado para ser obedientes¨, en otras palabras, del Génesis al Apocalipsis, no hay bendiciones prometidas a los desobedientes, aquellos que mantienen sus pecados en el corazón, sus oraciones son interrumpidas, eso es lo que David, nos dice, en el texto bíblico que encabeza este material. La gracia de Dios, esta disponible para todos los que quieran. Entre tanto, requerimos saber que nuestros pecados nos separan de Dios. Esta escrito, en Isaías 59:1-2 ¨ He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.¨, el profeta nos está diciendo que la mano de Dios no esta retraída para no poder ayudar, los oídos de Dios no están sordos para no oírnos, en nuestros clamores, y, oraciones. Pero, el pecado nos separa de Dios, así que mientras estamos en el pecado, nos mantenemos separados de Dios, pero cuando el pecador en su pecado, reconoce su debilidad, y, clama a Dios, entonces, la pared que nos separa de Dios, es derrumbada, porque Dios esta del otro lado, impedido de oírnos, y, ayudarnos, por cuenta de nuestra decisión de permanecer en el pecado, pero cuando decidimos dejar el pecado, y, buscar a Dios, nosotros mismos derrumbamos la pared que nos separa del Señor, y, el Señor esta ansioso de que esa pared sea derrumbada. El Señor, está ansioso para que le demos oportunidades para que el venga a socorrernos, perdonarnos, transformarnos, liberarnos del pecado y darnos una nueva vida, alabado sea el Señor. Es encantador, notar como en toda la biblia la gracia de Dios es extendida a los pecadores, los que se perdieran, ellos se perderán porque rechazaron la gracia que salva,   y, decidieron apegarse al pecado que condena. Todos los salvos, se salvaran, porque ellos decidieron, clamar a Dios, y, dar oportunidad a Dios, de perdonarlos, y, transformarlos. Hay más gracia en el corazón de Dios, que pecado en nuestros corazones. Hay perdón para todos, cuantos queramos. No requerimos vivir esclavizados, por el pecado y condenados a la muerte eterna, en Jesucristo hay perdón, sanación, restauración, y, vida eterna.

 

 

OREMOS:

Padre amado, es bueno saber que mayor a nuestros pecados, es tu gracia, mayor que quien nos condena, es quien nos salva, mayor que el enemigo que nos derrumba, es el Dios que nos levanta, concédenos Señor esa victoria. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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