30 de Mayo: Peligros del Reconocimiento Humano

1 Tesalonicenses 2:6 ¨ ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Bienvenidos a este tiempo de meditación en la palabra de Dios, y, la práctica de oraciones, tengamos presente que es necesario que nos habituamos a la revisión constante de este tipo de materiales, para mantener continuidad en el camino a la salvación, compartamos este material, y, llevemos esperanza a nuestro prójimo. Con certeza agradaremos a Dios.

 

 

Todos nosotros en algún momento buscamos elogios, en algún momento queremos reconocimiento, es natural que queramos ser notados por el esfuerzo, las conquistas, por lo que somos o hacemos, Desde niños esperamos un elogio de nuestros padres, de los profesores, los amigos, los jefes, de los seguidores en las redes sociales, el problema no está en querer ser reconocido, sino el depender de eso, para sentir valor, para sentirnos valorados. El apóstol Pablo, teniendo autoridad espiritual, el hace cuestión de recordar a los hermanos, que no buscaba elogios de los hombres, o, gloria de los hombres, el no vivía para agradar, o, para ser aplaudido, teniendo todos los títulos para hacerlo, Pablo sabia que el reconocimiento humano, es una trampa peligrosa, el puede inflar nuestro ego, distorsionar intenciones, y, apartarnos del propósito verdadero, así cuando vivimos en búsqueda de aprobación de las personas, nos convertimos en esclavos de la expectativa ajena, y, lo peor la admiración del mundo, puede ser engañosa, hoy somos aplaudidos, y, mañana criticados, pero después conseguimos la bendición, y, todos adulan. Esa es la mecánica. La gloria humana es inestable, y, muchas veces cargada de orgullo, vanidad, y, comparaciones. ¿Cuántas personas ya perdieron el carácter, la humildad, y, hasta la fe, por desear ser admiradas?. ¿Cuántos ya dejaron de hacer el bien en silencio porque nadie estaba viendo?. Cuando nuestro valor esta en las manos de los otros, perdemos la paz, pero el evangelio nos invita a otro camino, el camino de la simplicidad, de la humildad, de la conciencia de que nuestra misión, no es impresionar al mundo, sino agradar al corazón de muestro Dios, eso muchas veces ocurre en secreto, lejos de todo, donde solo Dios ve. Vivir así nos libra del peso del performance, y, nos da libertad de ser fieles, incluso sin aplausos, porque quien vive para el reconocimiento humano, vive cansado, pero quien vive para Cristo, vive en paz, vive tranquilo. Quizá hoy estemos sintiéndonos así, una persona invisible, nadie reconoce lo que hacemos, nadie nos elogia, pero creamos, Dios ve, Dios reconoce, y, hasta recompensa. El aplauso de Dios, vale más que todos los seguidores, todas las palmas, y, pulgares arriba del mundo, Pablo pudo haber buscado gloria, pero el escogió la verdad. Nuestra elección diaria, debe ser la de Pablo, ¿Vivir para ser reconocidos por los hombres, o, vivir para ser conocido por Dios?. Que mantengamos el enfoque donde realmente importa, y, si algún día el reconocimiento humano viene, que sea consecuencia, no objetivo, que no nos haga orgullosos, si agradecidos, para que los elogios, no nos aparten del altar, sino que nos aproximen al Señor, para que tengamos una vida de completa dependencia de él. Mucho más importante que agradar a las personas, es vivir en fidelidad ante Dios.

 

 

 

OREMOS:

Padre Amado, ayúdanos a crecer en ese aspecto, tu sabes cuantas veces somos tan carentes de los aplausos, y, del reconocimiento de las personas, muchas veces somos tentados a vivir en función a lo que los otros piensan sobre nosotros, quita de nosotros esa inmaduridad, y, ayúdanos a vivir centrados en ti. Apóyanos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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