Muchos esperamos la respuesta oportuna por parte del Señor, oramos, pedimos pero dejamos de implementar acciones, para que los cambios se produzcan, muchos sin comprender esto se encuentran en inactividad, manteniendo creencias autolimitantes, es en ese punto cuando nuestra Fé empieza a deteriorarse, porque vemos la dificultad del modo errado, y, no la asumimos como una prueba la cual nos exige actuación. Ciertamente el Señor crea condiciones necesarias para que evolucionemos, nos otorga responsabilidades, por ello es observador de las acciones que realizamos, para conseguir el éxito en las áreas de nuestras vidas. Según lo estipulado en el Libro Proverbios, Versículos 6:6-11,
![]()
Proverbios 6:6-11 ¨Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.¨
Se nos invita a contemplar a las hormigas, en sus ejemplos de trabajo diligente, para obtener cierta seguridad, en un futuro. En este sentido, actualmente, necesitamos realizar actividades que nos conduzcan a obtener bienestar, tanto para nuestro prójimo, como para nosotros mismos, puesto a que ello nos convertirá en mejores personas, diligentes, y, ello es agradable a El Señor. Por eso, más que una cualidad, para tomar acción, la diligencia es una obligación, que nos lleva a ser más activos laboralmente hablando, a relacionarnos con personas productivas, a cuidar todos los detalles, para realizar las actividades correctamente, con constancia, con perseverancia, de manera paciente. La diligencia, también nos conduce a delegar determinadas actividades, para alcanzar el favor de El Señor, además, del honor, prosperidad, y, enriquecimiento, que proviene de la bendición. Así que recordemos, hacer lo necesario para mejorar nuestras vidas conforme a la voluntad divina. Adicionalmente, sepamos que mientras más actividades desarrollemos para bendecir, seremos más bendecidos, por nuestro Padre Celestial.