22 de Agosto: Examíname Dios

Salmos 139:19-24 ¨ De cierto, Dios, harás morir al impío. ¡Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios! Blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre. ¿No odio, Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo, los tengo por enemigos. Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones.  Saludos Cordiales, gracias a Dios, podemos seguir cumpliendo la misión que el mismo nos confirió. Recibiendo los regalos como la Paz y el amor, las cuales son dos necesidades vitales que Dios satisfacerá en nosotros. Busquemos Su presencia a cada instante, y, permitamos que Sus promesas de paz, y, amor transformen nuestras vidas. Además, veamos a la irá y cuestiones semejantes, como regalos que debemos rechazar, por nuestra salud, dejarlos a sus propietarios generadores. Quedémonos con Dios siempre, y, Diseminemos este material.

 

 

Este salmo es dividido en cuatro estrofas, cada una con seis versos, los indicados al principio de este material, son los últimos 6 versos. La primera estrofa de las que integran este Salmo, es la que exalta a la OMNISCIENCIA de Dios, es decir, que el todo lo sabe. La segunda estrofa, resalta la OMNIPRESENCIA de Dios, según la cual, el está en todo lugar, al mismo tiempo. La tercera, el tiene todo el poder, por lo tanto, esta parte destaca la OMNIPOTENCIA de Dios. Y la cuarta estrofa es la que hoy analizamos, en esta estrofa David manifiesta su aversión al mal, y, a los malhechores, a aquellos que se burlan del Señor, y, persiguen a las personas que creen en el Señor, a los cuales debemos tratar con especial cuidado del modo que indica Isaías 51:7. Conforme a la lectura del Salmo, David pide a Dios, que examine su corazón y verifique si en el, existe algún rastro de maldad, David reconoció, algo que hoy es real. Todos somos pecadores, destituidos de la gloria de Dios, y, carentes de la gracia de nuestro Señor. David dice en esta cuarta estrofa, después de resaltar, OMNIPRESENCIA, OMNIPOTENCIA, Y, OMNISCIENCIA, de Dios, David cambia el tema, el presenta su disgusto por los impíos, él coloca su atención sobre la presencia del mal en el mundo, y, presenta una radical indignación contra el mal. Así como David era sincero, al hablar del amor de Dios, y, la verdad,  él era sincero, y, enfático, al hablar de su odio a la mentira, y, a la maldad. Muchas veces dejamos de demostrar, por cobardía, o, por  querer ser políticamente correcto, para parecer agradables, muchas veces nosotros como cristianos, dejamos de presentar nuestra aversión al mal, pero en el texto que inicia este material, David fue enfático, claro, directo, diciendo ¨Señor, yo odio al mal, y, a la maldad, yo odio a tus enemigos ¨, veamos que ese énfasis, hoy en Día es incomún, porque quizá estamos muy preocupados como cristianos, en vivir de forma políticamente correcta, y, claro que no debemos ser desagradables, ni falta de respeto, con las personas, pero precisamos ser más seguros, y, firmes, en el combate contra el mal. Actualmente, cualquier cosa que decimos, ligeramente desapegado del pensamiento común, ya es considerada un discurso de odio, por tanto, hay que tener cuidado, ser muy delicados en la expresión, para no impactar a los demás en su autoestima de cristal,  este es un mundo alocado, donde tenemos que estar de acuerdo con todo para ser políticamente correctos, para que seamos aceptados, y, aplaudidos por todos, para no ser considerados personas intolerantes. Pero no debería ser así.  Realmente debemos tratar a las personas con respeto, y, con cariño, solo para cumplir la voluntad de Dios. Seamos como David, despreciemos al pecado, y, amemos a los pecadores. David termina diciendo:  ¨ Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mi camino de perversidad y guíame en el camino eterno.¨, en otras palabras ¨Señor ayúdame, porque conozco la maldad en el corazón de los hombres, pero desconozco la que tengo en mi corazón, por tanto, examíname y remueve lo que me daña¨, Dios siente placer, cuando oye esa oración, y, si nos ponemos en las manos de Dios, él va a ayudarnos, y, a purificarnos.

 

 

OREMOS:

Padre amado, gracias por todo, realmente estamos agradecidos por tu acción en nuestras vidas, queremos que en esta oportunidad, examines nuestros corazones, y, elimines todo rastro de maldad, para que nos permitas llevar paz, y, amor, a nuestro prójimo, difundiendo de cualquier manera el mensaje que contiene tu palabra. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

Dejar una contestacion