19 de Septiembre: Botón de emergencia (M)

Salmos 121:1-2 ¨ Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia nos llene por completo. El Señor es bueno, su misericordia dura para siempre, por eso estamos juntos ahora mismo, para compartir la palabra de Dios, para alimentar nuestras almas, y, capacitarnos para llevar Esperanza a los demás. No dejemos de confiar, porque ese mismo Dios que levantó a Job luego de sus pérdidas, es el Dios que nos está ayudando a salir adelante, es el Dios que nos va a hacer progresar.

 

 

Leída la Biblia, comenzamos con la reflexión.  Otra versión de la Biblia dice ¨mi ayuda vendrá del cielo¨. Se cuenta una historia de un marinero experimentado, un Marinero de alta mar que un día fue encargado de subir hasta lo alto, lo más alto del mástil del barco, durante una tormenta, y cuentan que él cuando ya estaba arriba, él Se resbaló Y entonces entró en pánico, y, gritó ¨Ayúdame Señor¨. en ese mismo instante logró aferrarse a una cuerda, se salvó de la caída segura, una vez se agarró la cuerda, murmuró: ¨ Dios ya no hace falta que me ayudes porque estoy bien¨, aunque esta historia suena graciosa, quizás se parezca mucho a nosotros y más de lo que nos cuesta admitir, de hecho en muchos momentos tratamos a Dios como si fuera un botón de emergencia, un botón de pánico Solo presionamos cuando estamos en apuros, oramos con fervor en medio de la tormenta, pero cuando todo se calma, es como si ya no necesitámos al Señor, le decimos En otras palabras:¨ guárdate, guárdate, que me avergüenzo de ti¨. por eso el salmista en este salmo declara ¨ a las montañas Levantó mis ojos¨, expresando una actitud que genera dependencia, y al mismo tiempo confianza, y, en el versículo siguiente: nos dice algo maravilloso, él dice: ¨ mi ayuda viene del Señor que hizo los cielos y la tierra. Mi socorro viene del Señor¨, no se trata de cualquier ayuda. El salmista no recuerda, y nos dice que nuestro socorro viene del creador de todas las cosas, un Dios poderoso, amoroso, que no solamente tiene el poder para intervenir, sino que también desea caminar a nuestro lado, todos los días incluso cuando no estamos en tormentas o dificultades. La oración no solo es un pedido de rescate,  la oración es una relación de confianza continua, de abrir el corazón hacia aquel que nos creó, y, nos ama profundamente,  Aunque Dios nos escuché en los momentos de emergencia, Y claro que nos escucha obviamente, él desea mucho más que eso. Él quiere estar en nuestro lado cuando todo esté bien o esté mal, él quiere ser nuestro Refugio, pero también quiere ser nuestro amigo fiel. En este sentido, antes de que lleguen las tormentas, y, después que pasen las tormentas, debemos levantar nuestros ojos, mirar a Dios y agradecerle por la ayuda que nos viene dando cada día, estamos muy cerca de la oración, vamos a desarrollar esta práctica en todo momento, del mismo modo que lo hacía Jesús, oremos ahora.

 

 

OREMOS:

Padre amado, gracias por estar allí en todo momento, fortalecemos, para que podamos cumplir tu voluntad, queremos agradarte, y que muevas tu mano en nuestro favor. Contribuye con nosotros siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

Amen

 

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