18 de Julio: Más de lo que pedimos

Efesios 3:20 ¨ Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia nos llene por completo. Saludos cordiales, hay una afirmación hermosa, que precisamos tener presente ¨Con Dios lo poco es suficiente, y, se convierte en mucho para vencer¨,  lo cual sugiere que con la ayuda de Dios, incluso los recursos limitados pueden volverse abundantes y potentes. Esto es un llamado a la fe, destacando que la verdadera riqueza proviene de arriba, y, no de nuestros medios materiales. Las fuerzas humanas juegan un papel crucial en la medida en que reconocer, y, aceptar la intervención divina permite transformar nuestras limitaciones en oportunidades. La fe nos capacita para ver más allá de nuestras circunstancias terrenales, y, confiar en que cada desafío tiene un propósito superior. Compartamos este material, pero antes imprimamos estas letras en nuestros corazones, para brindar un buen ejemplo. Vamos allá.

 

 

Nos hemos detenido a pensar, en el significado de dar gloria a Dios, muchas veces usamos esa expresión en músicas, oraciones, en conversaciones, pero no siempre reflexionamos profundamente, sobre el significado de dar gloria a Dios, dar gloria es mas que decir de la boca para afuera, ¨Gloria a Dios¨, eso es reconocer, con el corazón humilde, que aquello que aconteció en nuestros corazones, en nuestras vidas, solo fue posible porque Dios en su bondad, y, poder, hizo más de lo que podíamos imaginar, esas palabras del verso bíblico de hoy, ellas se constituyen en una de las promesas que llenan nuestros corazones, habla de un Dios que no está limitado a aquello que nosotros pedimos, o, pensamos, Pablo describe a un Dios, que actúa,  de una manera sorprendente, que sobrepasa los niveles de nuestra expectativa, y, por eso, el Señor merece la gloria. Ahora paremos por un tiempo, e intentemos recordar un milagro, que ya vimos, ya vivimos, quizá haya sido algo grandioso, que quedo marcado para siempre como el libramiento de un accidente, una cura inesperada, una respuesta que vino en el momento exacto, cuando parecía que no había más salida, o, pudo haber sido algo pequeño, a los ojos de las personas, pero grande en la experiencia personal, grande para nuestros corazones, Todos hemos perdido algo, como por ejemplo una llave, una cartera, o, hasta aquel dinero que parecía haber desaparecido, y, de pronto, lo encontramos donde menos lo esperábamos, quizá debajo del sofá, dentro de de un libro, o, en el bolsillo de alguna ropa olvidada, notemos que esos momentos, sean grandes o pequeños, nos causan sorpresa, incredulidad, y, gratitud, es ese sentimiento, el que debería siempre conducirnos a dar glorias al Señor, porque no importa el tamaño del milagro, el origen es siempre el mismo, el amor, y, el cuidado, de Dios por nosotros, glorificar a Dios es reconocer que todo lo que recibimos viene de sus manos, que continúe operando en nuestras vidas, incluso cuando no vemos, y, que cuando menos lo esperamos, el hace mucho más de lo que nosotros imaginábamos. Hoy la invitación es simple, recordemos algún milagro, que vivimos, y, traigamos a la mente esas memorias, sintamos esta gratitud, que ha invadido nuestros corazones, y, más de una vez, demos gloria a Dios, porque el mismo Dios que actuó en aquel día, continúa favoreciéndonos hoy, y, mañana continuara. El poder que opera en nosotros no tiene límites, porque él es infinito en amor, y, la gloria por cada detalle de nuestras vidas, siempre será del Señor, porque el Señor es bueno, y, su misericordia, dura para siempre. Es impresionante pensar que nuestro Dios, puede hacer por nosotros más de lo que imaginamos, eso es real.

 

 

OREMOS:

Padre amado, tenemos mucha seguridad en nuestros corazones, porque creemos en tu palabra, y, sabemos que eres infinitamente capaz, de hacer por nosotros mas, mucho más, de lo que pedimos o, pensamos. Contribuye con nosotros siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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