1 Tesalonicenses 3:12 ¨ Y que el Señor haga crecer y sobreabundar el amor que tienen unos por otros y por toda la gente, tanto como sobreabunda nuestro amor por ustedes.¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Saludos Cordiales, es impresionante como somos llamados por Dios a tener una actitud activa frente al combate que se desarrolla desde hace mucho tiempo entre en bien, y, el mal, convirtiendo cada recurso en un instrumento para la defensa, y, mostrando fortaleza en todo momento. En este momento, continuemos fortaleciéndonos en la fe, para orientar a más personas al camino de la salvación, compartiendo este mensaje, y, dando gloria a Dios.
¿A quién no le gusta recibir un cumplido?, quizá la pregunta está de más, porque a todos nos gusta, sin duda alguna, por los efectos que causa en nuestra autoestima, y, valoración, personal. Se dice por allí que según estudios, es requerido mínimo dar y recibir tres cumplidos durante el día, para sentirnos bien, o, hacer sentir bien a los otros, este es un regalo que todos merecemos, y, no hace falta que exista fiesta, u, ocasión especial, para entregarlos. Vamos a entregarlos todo el tiempo, ya que eso: concuerda con una extraña teoría del espejo, donde vamos a recibir, todo lo que demos. Y, por si fuera poco, esa es la REGLA DE ORO, ¨Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados¨. Existe una gran diferencia entre festejar, y, alabar. Las fiestas ocurren por diversos motivos, cumpleaños, logros, reencuentros pero el valor de una fiesta, esta realmente ligado al motivo que la inspira, exactamente lo mismo ocurre con la alabanza, su valor no esta en el acto en si, sino en aquel que es alabado, en aquel que recibe la alabanza, y, cuando hablamos de nuestro Dios, hablamos de un motivo eterno, poderoso, e, incomparable, de hecho cuando miramos el calendario, vemos a multitudes celebrando, mucha música, colores, energía, alegría, pero si somos sinceros, en muchos casos esa alegría, no tiene raíces profundas, son celebraciones paganas, que se producen como celebraciones donde el comercio es quien se fortalece, sin un propósito mayor. Y, muchas veces, ese tipo de celebración, deja un vacío tremendo al finalizar, por eso el salmista en la Biblia, nos presenta otro tipo de celebración, una que nos da sentido, y, un sentido eterno, el salmista nos llama a alabar a Dios en su santuario, en la expansión del cielo, por sus obras, sus proezas, por su inmensa grandeza, entonces, la alabanza, brota del corazón de un siervo, sincero de Dios, que no se limita, a un evento especifico, a un día especifico, a una semana especifica, sino que desborda de una vida marcada, por el reconocimiento de ¿Quién es Dios?, y, que es lo que él puede hacer por nosotros, mientras el mundo festeja por festejar, nosotros los cristianos, celebramos porque tenemos un motivo real, el creador del universo nos conoce por nombre, cuida cada detalle de nuestras vidas, y, nos amo de tal manera que envió a su hijo a salvarnos, esa es una razón que no se agota, que no desaparece cuando se apagan las luces, sino que permanece viva en nuestros corazones, cada día. Alabar es más que cantar, alabar es como elogiar a Dios, o, darle un cumplido con nuestros actos de obediencia a su palabra, cuando alabamos no es solo para expresar alegría, es para expresar reconocimiento, para dar valor a Dios, y, declarar que Dios es digno todos los días, para recibir cumplidos, y, elogios, por su sagrada obra. En estos tiempos donde las fiestas mundanas atraen nuestra atención, es un buen tiempo para reflexionar, ¿Cuál es el valor de nuestras celebraciones?. Este debería ser el valor eterno que tiene alabar a Dios, y, las cosas que nos puede aportar. Elijamos festejar el motivo más noble que existe, la inmensidad de la grandeza de Dios, quien es digno de toda alabanza, que sea este mensaje una realidad en nuestras vidas.
OREMOS:
Dios querido, gracias por todo, pues de cualquier manera somos fortalecidos con las cosas que nos ocurren, ayúdanos a mantenernos enfocados en lo que es realmente importante, que es alabarte a ti, y, alejarnos de las distracciones mundanas. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen