Salmos 126:5-6 ¨Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Saludos cordiales, el señor es bueno y su misericordia dura para siempre, por eso es que tenemos el privilegio de estar aquí reunidos, profundizando nuestros conocimientos sobre la voluntad de Dios, nosotros estamos en esta amistad que se renueva cada día, para recordar que Dios nos ama, y, qué precisamos ver lo positivo de las nubes grises, para avanzar en el camino con el estado de ánimo correcto. Compartamos este material y aliviemos a ese prójimo necesitado de una palabra de esperanza.
Esta es una promesa, de que: los que sembraron con lágrimas recogerán con regocijo. No hay lugar para congojas, muchas veces las lágrimas de ansiedad e incertidumbre nos envuelven, y, el corazón indaga si la semilla lanzada en el suelo, producirá realmente cosecha. En muchos lugares del mundo esa ansiedad, inclusive ella, es mucho más grande en el corazón del agricultor, del Labrador, de aquel que siembra, especialmente en lugares donde el clima es desfavorable, y, hostil, los que con lágrimas siembran con júbilo cogerán, esa es una promesa se cumplirá en nuestras vidas. Cuándo llega la recolección las lágrimas dan lugar a gritos de alegría, de júbilo, porque el señor bendijo aquella semilla, el Señor hizo que todo prosperará, quién sale llorando y sembrando la semilla regresará con júbilo, trayendo cosas buenas. Esa es la promesa, y de la misma forma que un agricultor, al lanzar la semilla en el suelo confía que habrá éxito en la plantación, y, la futura recolección, así también el misionero el evangelista, aquel que comparte el evangelio con su prójimo, debe tener fe en que todo saldrá bien, precisa ver lo positivo de las nubes grises. En ese sentido, precisamos anunciar el evangelio confiado de que Dios hará prosperar esa obra, hasta porque cuando nos envolvemos en la prédica del Evangelio, nosotros estamos directamente envueltos en la obra de Dios, y, es así, porque: la obra de salvar a la humanidad es una obra divina, y a nosotros nos ha estado el privilegio de participar en ella, Dios al principio actúa por nosotros y en nosotros, y, cuando nosotros nos colocamos enteramente del dios comienza a actuar a través de nosotros de una manera extraordinaria, así como lo hizo la vida de tantos moiseses, Joséses, y, demás. Este es un gran privilegio que tenemos nosotros hoy. pensemos en lo siguiente: cuando compartimos el evangelio, cuándo diseminamos este tipo de materiales, nosotros seres humanos, simples pecadores, nos convertimos en instrumento de salvación, nos estamos uniendo a la divinidad, para salvar a la humanidad del pecado, que incluso a nosotros mismos nos afecta. Cuando compartimos el evangelio con alguien, estamos haciendo equipo con Dios, fortalecemos el vínculo con el padre, desarrollamos una actividad que a él le agrada y a nosotros nos beneficia, para que a través de esa obra en la cual Dios está usándonos, las personas sean atraídas al señor, sean salvas. Este es un privilegio tremendo. El misionero evangelista encuentra consuelo en este texto bíblico, que encabeza este material, mientras anunciamos el evangelio para muchos, no sabemos Cuál es la semilla que va a prosperar, Cuál es la palabra qué va a penetrar en corazones, pero debemos continuar fielmente realizando la obra, precisamos lanzar muchas semillas, en este caso palabras de salvación, para alcanzar más corazones, los resultados van a venir tiempo adecuado, no dejemos de perseverar, en este proyecto evangelizador. Cumplamos la voluntad de Dios.
OREMOS
Padre Amado, gracias por todo Es realmente especial lo que haces por nosotros, especialmente queremos agradecerte por la enseñanza de hoy, qué nos motiva, a continuar avanzando con fe, porqué los resultados se producirán, en el momento cierto, Ayúdanos a continuar sembrando con esfuerzo, en cualquier circunstancia, así existen lágrimas, sufrimiento, o, cualquier otra cosa, al final sabemos que los resultados se producirán, en el momento cierto, y, traerán bendiciones por montones. Ayúdanos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen