Mateo 7:6 ¨No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, nos llene por completo. Saludos cordiales, que hermoso es saber que si nosotros ponemos la fe, Dios hace el milagro. Sepamos que nuestra atención, es una bendición, por tanto procuremos bendecir con ella a las cosas importantes, dejemos entonces, de dar atención a personas, o, cosas inconvenientes que dañan nuestra paz mental. Diseminemos este material.
El día de hoy el señor Jesucristo nos va a recordar que debemos usar discernimiento para tratar con las personas, a menudo se observa que los hijos de Dios tratan a no creyentes como si fueran cristianos, y, en ocasiones, tratamos a cristianos como si no fueran nuestros hermanos en Cristo, pero esa es otra historia. En este momento hablemos de un ejemplo: padres cuyos hijos han ido a la iglesia, han crecido con ellos, pero no han aceptado a Jesucristo. Los padres asumen que los hijos son cristianos, o, la esposa que ASUME que su marido es cristiano porque va a la iglesia, o viceversa, y, aunque el Señor Jesús nos habla de no juzgar y nos enseña a tratar a los demás, pasa una advertencia: debemos tener discernimiento en todas las relaciones y para eso usó unas palabras que pueden ser frases crudas, que se interpretan de manera directa. pero el corazón de Jesús nunca tiene esa intención, el Señor Jesús nos está diciendo lo siguiente: existe un tipo de personas que se comportan de manera bestial, muy natural, muy carnal, muy animal, siguiendo su naturaleza pecaminosa en contra del Evangelio de Jesucristo, y nosotros tenemos que ayudarlos dándoles buenos consejos, aunque ellos no estén dispuestos a seguirlos por ejemplo. Pensemos en esto: le decimos a una persona no cristiana, que es muy bebedora: «Estimado hermano, deja de tomar eso, te hace daño para la salud». Por supuesto, él escucha el consejo, pero no lo sigue. Imaginemos lo siguiente: le damos consejería matrimonial a una pareja que no es cristiana, y por supuesto ellos escuchan el consejo, pero no lo siguen. Nuestra atención es una bendición; no lo convirtamos en maldición desperdiciándola. ¿No sería más prudente preguntar antes si están dispuestos a cambiar?. Jesucristo nos está enseñando aquí que tenemos que tener discernimiento, que no gastemos nuestros recursos hablando con ellos, tratando de convencerlos a hacer lo correcto, cuando tienen un corazón que está en oposición al Señor; lo que necesitan esas personas es el evangelio, pero ellos no lo comprenden. en Lucas 23 se relata la historia del buen malhechor y el malhechor, Esos fueron individuos que también estuvieron en la cruz junto a Jesús. Jesús, después de hablar, uno de ellos se arrepintió, mientras el otro malhechor no se arrepintió, Jesús no insistió con el otro malhechor; él sabía que el otro malhechor asumiría sus consecuencias. Allí Jesucristo dio un ejemplo de la utilización y la práctica de este versículo que encabeza el material. Es natural que existan personas que todavía no aman al señor, ellas no necesitan saber cómo comportarse, necesitan es escuchar el evangelio, y, recibir a Jesucristo en su corazón, para que Jesucristo cambie el corazón de piedra que ellos tienen, en un corazón de carne, para que ponga su espíritu en ellos, y, así puedan entonces, responder a la vida de Piedad que Dios nos llama atener, esto pasó con nosotros, en un momento nosotros no creíamos en Cristo y llegó un momento en que lo empezamos a seguir porque descubrimos la necesidad de tener nuestro vínculo con Dios la vida. Hagamos la invitación a seguir a Cristo una vez; si la persona no acepta, no intentemos más; simplemente permitamos a la vida que le permita descubrir a ese individuo, la importancia del vínculo con Dios, la necesidad de aceptar al Señor Jesucristo. Vamos a cuidarnos y no desperdiciemos nuestra atención en cosas o personas inconvenientes.
OREMOS:
Padre amado, gracias por todo, este conocimiento que nos otorgas hoy nos permite concientizarnos sobre la necesidad de poner límites a nuestra atención, y no porque seamos cristianos vamos a desgastarnos en la prédica a personas que no están preparadas para recibir a Jesús. Gracias por esta invitación a llevarnos a otorgar nuestra atención a las personas que realmente lo merecen; seguiremos firmes cumpliendo tu voluntad. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen