02 de Marzo: El siervo del Señor

Génesis 41:12 “Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño.  

 

 

 

 

 

Amados, que la bendición siempre esté presente en nuestras vidas y que seamos cumplidos con todos los mandatos de Dios. Feliz Día, las misericordias del Señor se han renovado y con ellas la oportunidad de poder estudiar nuevamente su palabra para conocer su voluntad y practicarla en nuestras vidas, con el objeto de glorificarle. Vamos a cumplir con el mandato de amor al prójimo y compartamos este mensaje a todos para que conozcan de Dios.

 

 

Continuamos en esta oportunidad estudiando la historia de José, hijo de Jacob, vendido como esclavo por sus hermanos, fue trabajador de la casa de Potifar, la esposa de su jefe lo tentó para que cometiera pecado pero él se negó ya que no quería ser infiel a Dios, entonces la mujer lo acuso falsamente, José pago injusta prisión, pero allí conoció a personas cercanas al faraón, y ocurrieron algunos eventos, para luego convertirse en Gobernador de Egipto.  Dos años se pasaron y el faraón de Egipto tuvo un sueño intrigante, nadie consigue interpretar ese sueño hasta que alguien se acuerda de José, y de la forma como interpretaba sueños y su real cumplimiento, el texto que encabeza este materia detona que la vida y las acciones de José mientras se encontraba en la prisión influencio a todos, ser hebreo no solo era la identificación de una nacionalidad, o de una raza, sino la evidencia de un carácter admirable, los capítulos anteriores, más específicamente el 39, indica que el Señor estaba con José y lo favoreció, entonces el carcelero confió en José y José trabajo de manera correcta con todo lo que se debía hacer, por eso el Señor estaba con José y todo lo que él hacía, él Señor lo prosperaba. ¿Cómo somos vistos?, ¿Cómo las personas nos identifican?, nuestras acciones no deben ser separadas de los principios de vida que hemos adoptado y que profesamos seguir, nuestras actitudes deben coincidir con nuestras palabras, si no no seremos coherentes, lo que decimos a nuestros hijos debe ser realmente manifestado en las acciones que practicamos, hoy Dios nos invita a reflexionar sobre la necesidad de ajustes entre palabras y acciones, entre vida y principios, la gran necesidad que tenemos hoy es de coherencia, es que nosotros podamos con la gracia de Dios ser coherentes, en todos los ámbitos de nuestro desarrollo o donde convivimos. Recordemos que Dios quiere lo mejor para nosotros.

 

OREMOS:

 

Padre querido, gracias por el ejemplo que tu palabra nos trae hoy de José, alguien que fue reconocidamente honesto y justo, alguien coherente entre la fe que practicaba y su práctica, ayúdanos para ser coherentes y practicar tu voluntad en nuestras vidas. Ayúdanos siempre. Es nuestra oración hoy, que hacemos en nombre de Jesucristo tu hijo, en nombre de quien todo lo concedes.

 

Amen.

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