Proverbios 3:11-12 « No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.».
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, nos llene por completo. Saludos cordiales, ¿A quién no le gusta recibir un abrazo, o, un elogio cada día?, con certeza a todos el mundo, porque esta es una necesidad universal, que todos queremos satisfacer, cuando dos personas se abrazan, o, se dicen palabras hermosas, existe un vinculo sentimental grande, incluso, la cantidad de abrazos, y, de palabras lindas, o, elogios, entre personas acrecienta su vinculo de unidad. Ahora, hay otro, extremo, y, se trata de la reprensión, muchos pueden pensar, que una reprensión es acto de maldad, para querer controlar a otra persona, pero no es así, todo puede ser reinterpretado, visto desde otro punto de vista, y, en el caso de la reprensión, ella es un acto de amor, y, lo veremos a lo largo de esta reflexión. Mientras tanto, compartamos este material, porque con seguridad, a a bendecir a todo en que lo disfrute.
Este texto bíblico, es un consejo cariñoso, una instrucción de amor, que hace recordar a lo indicado en Apocalipsis 3:19 ¨Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.¨, la disciplina del Señor es para nuestro bien, viene como fruto de su amor para con nosotros, de su deseo de querer nuestro bien, sabemos que disciplinar, corregir, reprender, son actitudes, necesarias todo el tiempo, en el proceso de educar a alguien, no existe incompatibilidad entre amar, y, disciplinar, es verdad que no todo el que disciplina ama, pero todo el que ama verdaderamente disciplina si fuera necesario, toda disciplina que es aplicada por motivos correctos, ella es útil, es para nuestro bien, de esa misma forma Dios nos disciplina, cuando es necesario, exactamente, eso es lo que Salomón esta diciéndonos en el libro de Proverbios, ¨El Señor reprende a quien ama, así como un padre reprende a un hijo, al que quiere bien ¨, muchas veces de la palabra de Dios, no vamos a oír, lo que quisiéramos, pero vamos a encontrar lo que precisamos oír, lo que requerimos conocer, y, aprender, cuando Cristo predicaba, y mediante todos los profetas usados por Dios, la preocupación de él. No era decir, todo lo que las personas querían oír, sino decir lo que ellas requerían oír para salvarse. El propósito de Dios, no es agradarnos, sino salvarnos, por eso a veces Dios necesita decir aquello, que ni siquiera queremos oír, pero requerimos oír para mejorar, la palabra de Dios no tiene compromiso con lo políticamente correcto, y, nosotros como hijos de Dios de la misma forma debemos ser así, nuestra preocupación debe ser con lo que es bíblicamente correcto, con lo que está de acuerdo a la voluntad de Dios, para nuestras vidas, porque en la voluntad de Dios, esta nuestra seguridad. En este sentido, escrito esta en Hebreos 12:11 ¨ Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.¨, es verdad que al principio, al recibir la corrección, o, las palabras casi siempre en voz alta, sentimos amargura, rabia, y, quizá hasta nos veamos tentados a incumplir, mas cuando aplicamos la corrección, y, obtenemos los frutos positivos, nos damos cuenta de que valió la pena, ese llamado que se nos hizo. Aceptemos las reprensiones de Dios, hagamos su voluntad todo esto es una muestra de amor para con nosotros, admiremos, y, agradezcamos toda reprensión, no nos enfurezcamos con quien ha sido usado por Dios para entregarnos esa reprensión, avancemos constantemente, en el camino de la salvación.
OREMOS:
Dios querido, gracias por todo, valoramos tu dedicación a nosotros, gracias por habernos hecho reinterpretar al acto aceptar tus reprensiones, estamos encantados de que nos ames de esa manera. Ayúdanos a seguir avanzando en el camino de la salvación. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen