2 Pedro 1:5-7 » vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.»
Bendecido día mis hermanos, es interesante atender al material que inspirado por Dios, logro escribir el Apóstol Pedro, un personaje que se fue consolidando en el ministerio con el pasar del tiempo, eso nos inspira a crecer con la práctica del evangelio, para llegar a un punto en el cual nos consolidemos en el ministerio también, y, la buena noticia es que a Dios, le agrada percibir, este tipo de progreso en sus hijos amados. Continuemos ejerciendo el ministerio evangélico, y, compartiendo este material, sin dudas a Dios le agrada esta manera de actuar.
Todo padre o madre, conoce una contradicción silenciosa, que crece con los hijos, al mismo tiempo que los hijos desean crecer, madurar, y, conquistar el mundo, también los padres anhelan que permanezcan cerca. Eso de que los padres queremos, que nuestros hijos, permanezcan pequeños siempre, proviene de que queremos sobreprotegerlos, pero esta idea es una contradicción, pensamos que es amor retenerlos, cuando la verdad el amor debe dar libertad, y, con ese amor de la libertad, es con el cual Dios nos ama, Dios desea nuestro crecimiento espiritual, nuestro crecimiento emocional, e, integral, el desea que dejemos la infancia espiritual de lado, y, lleguemos a la madurez, por tal motivo, a través de Pedro, nos ofrece lo que podríamos llamar una secuencia espiritual, una escalera espiritual, de fe, y, virtud, de virtud a conocimiento, del conocimiento al dominio propio, y, así sucesivamente, es como que el presenta cada escalón, como un paso a la semejanza con Cristo, esa escalera nos muestra que la fe verdadera, no es estática, ella crece, se transforma, y, nos transforma, obviamente cada etapa requiere esfuerzo, requiere humanidad, y, sobre todo, una relación viva con Dios, tal vez estemos en el peldaño del dominio propio, luchando con tentaciones e impulsos, o, quizá estemos perseverando, tratado de mantenernos firmes aunque existan tormentas, o, quizá comenzando esta andanza, fortaleciendo la fe, lo importante, es que reconozcamos que crecer duele, pero que ese dolor es necesario, de hecho Dios como Padre amoroso, no solo espera nuestro crecimiento, sino que camina con nosotros a cada paso, nos sostiene, nos enseña, nos corrige con cariño si es requerido. Y, el se alegra con nosotros de cada avance, por eso hoy hagamos una pausa, para pensar en qué etapa nos encontramos, de que necesitamos pedir más, cual ayuda requerimos, de parte de Dios para crecer. El Espíritu Santo, con certeza, nos dará la ayuda requerida, y, esa sabiduría va a ayudarnos a crecer cada día mas, a madurar, a vencer, para que seamos victoriosos hijos de Dios, que traen alegría hacia el Padre. Porque crecer espiritualmente es más que un simple deber, es una forma de manifestar amor a Dios, en respuesta a todo lo que ha hecho por nosotros. Maduremos espiritualmente, es requerido.
OREMOS
Padre amado, en esta hora te pedimos ayuda para madurar espiritualmente, alcanzar un crecimiento maravilloso en tu obra, incentívanos a practicar el evangelio. Ayúdanos siempre. Y, agradecemos, pues sabemos que vas a obrar en nuestro favor.
Amén.