Deuteronomio 6:6-7 ¨ Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. ¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, nos llene por completo. Saludos cordiales, con la mejor actitud, al reflexionar en este material, es como cuando el popular Súper Mario Bross, agarra la estrellita. El se siente motivado, derriba todo obstáculo con mucha elegancia. Compartamos este material con otros, para causar el efecto de la estrellita de Mario Bross, y, además de motiva, también atraer a las personas al camino de la salvación.
Cierta vez un padre, se preparaba, para salir para el trabajo, cuando su hijo pequeño le dijo ¨Papa, papa, ¿Juegas conmigo?¨, señalando el reloj, y, una sonrisa cariñosa, respondió ¨Ahora no puedo hijito, pero te amo mucho¨, la escena se repitió otros días, el padre decía que lo amaba, pero nunca tenía tiempo para jugar con su hijo, hasta que un dia, el hijo con los ojos llenos de frustración, contesto ¨Papa, no quiero que me ames, quiero que juegues conmigo¨. Aquel padre se quedo en silencio, y, se dio cuenta de que en su intento de demostrar amor con palabras, y, esfuerzo diario, había olvidado lo que marca el corazón de su hijo, la presencia. El texto de Deuteronomio, capitulo 6, nos recuerda que enseñar el camino de Dios a os hijos, no es tarea para un momento especifico del Dia, mucho menos algo que pueda delegarse en la escuela, o, a la iglesia. La educación, es una misión continua. En todo momento. Muchas veces confundimos amor con cosas materiales, pensamos que dar juguetes, ropa, la mejor escuela, es suficiente. Ahora, todo eso puede tener valor, pero jamás va a sustituir un abrazo después de un dia de trabajo, la conversación a la hora de dormir, las risas compartidas en un juego sencillo en el patio, para un niño lo que queda marcado no es el regalo comprado, aino el tiempo que dedicamos a jugar con él. Además, estar presente, no es solo estar físicamente cerca, sino también estar emocionalmente disponible. De nada sirve estar horas en casa, si el corazón y la mente están lejos, atrapados en el celular, el computador, en el trabajo, o, en las preocupaciones. Los hijos, lo perciben todo, y, tarde o temprano, sienten el vacio, se requieren padres atentos, a lo que no se dice, sensibles a los pequeños gestos, y, dispuestos a escuchar incluso en silencio. Como padres y madres, nos perdemos en las obligaciones complejas, diversas tareas, hasta en el afán de proveer el mejor futuro para nuestros hijos, pero el mejor regalo que podemos darles, es un hogar donde la palabra este viva, en gestos, conversaciones, y, demás. De esta manera vamos a enseñar el amor de Dios, de manera práctica. Oremos por la familia.
OREMOS:
Padre amado, enséñanos a ser mejores Padre y Madres, que dediquen tiempo de calidad a sus hijos, ayúdanos a compartir la palabra con ellos y a guiarlos hacia ti. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen