02 Septiembre: En busca de la felicidad (M)

Proverbios 28:14 ¨ Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos. Saludos cordiales, esperando que todos mantengamos la firmeza en la fé ante cualquier panorama, es importante tener presente, que el proceso ha sido diseñado, para que progresemos, para que avancemos, no para que desistamos, precisamos avanzar teniendo fe en que Dios va a ayudarnos, En qué vamos a conseguir grandes cosas sí obedecemos a la voluntad del Padre. Difundamos este material a través de las redes sociales y en todo lugar, para llevar la Esperanza a nuestro prójimo, para direccionarlos a un futuro mejor.

 

 

Este versículo que inicia el material, es una felicitación, dada por el propio padre celestial hacia aquellos ciervos que cumplen su voluntad, personas que son felices y su felicidad se verá incrementada, mientras aquellos que no cumple la voluntad de Dios, obtendrán un resultado distinto, caerán en desgracia. De acuerdo a lo anterior, feliz es el que teme al Señor, pero el que endurece su propio corazón, o sea, el que se resiste a Dios, Lamentablemente caerá en desgracia, vivimos en tiempos donde la felicidad se convirtió en un objetivo de vida, por allí oímos, que: ¨debemos hacer lo que nos haga felices¨,  sigamos nuestros corazones, cuándo nos esforzamos por encontrar esa supuesta felicidad con nuestras propias fuerzas, acontece Qué es un poco complicado, percibimos que la felicidad se escapa de nuestros dedos, Esa es la paradoja de la felicidad, Ella parece evitarnos, cuando más incansablemente La buscamos, muchas veces eso ocurre porque colocamos nuestra alegría en cosas inestables, relaciones, dinero, bienes materiales, reconocimiento, Y aunque esas cosas no traen momentos pequeños de felicidad, ellas no sustentan la vida plena, este texto que hoy estudiamos nos ofrece un secreto extremadamente importante, la verdadera felicidad, la felicidad genuina, está en el temor constante al señor, esa palabra temor no se refiere a miedo, sino a reverencia, respeto, dependencia, obediencia, En otras palabras, la felicidad no es resultado, la autosuficiencia, sino de la sumisión a Dios, eso tiene sentido porque cuando vivimos temiendo a Dios, nuestros valores cambian, nosotros no dependemos de las circunstancias, para que estemos alegres, la alegría viene de que tenemos la certeza de que Dios está con nosotros, él está guiándonos y sustentando, la segunda parte de este texto es una alerta: ¨  el que endurece su corazón la desgracia¨, endurecer El corazón es justamente lo opuesto a temer a Dios, endurecer El corazón es confiar en sí mismo, endurecer El corazón es despreciar a Dios, ignorar los consejos divinos, resistir el corazón al Espíritu Santo, ese camino de acuerdo a la Santa Biblia, nos lleva a la caída, a la ruina, a la derrota, la felicidad cristiana no es un sentimiento constante de euforia, pero sí una paz duradera, una alegría que sobrevive a los días buenos y a los días malos, es la convicción de que Dios nos da seguridad, y, eso basta. Hoy, si hemos buscado felicidad en lugares vacíos, pidamos a Dios un corazón sensible, humilde, y, temeroso de Dios, en verdad. El temor a Dios no es un fin para la alegría, de verdad el temor a Dios es el principio de la alegría, algo sin lo cual no podemos ser felices, es en Ese temor que hay felicidad, en Ese temor no existe ninguna frustración, no hay circunstancia en el mundo que pueda apagarla, y, es como dicen algunos versículos bíblicos ¨ la felicidad que Dios nos dio, el mundo no nos las puede quitar¨. Si Alguien de los que lee este material, es feliz ahora mismo, escriba en los comentarios la palabra amén.

 

 

 

OREMOS

 

Padre querido, este verso es hermoso, y, nos hace entender, que estamos andando en la dirección correcta, porque obedecer a Dios, como lo estamos haciendo, nos abre las puertas de la alegría, y, la bendición. Permítenos seguir abriendo puertas, y, aportando para que otros puedan abrirlas. Contribuye con nosotros siempre. Así pedimos, en nombre de Jesucristo.

 

Amén.

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