29 de Agosto: El misterio revelado en el tabernáculo

Romanos 16:25-27 ¨ Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén. ¨

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Saludos cordiales, agradezcamos a nuestro Dios, porque nos concede esta oportunidad maravillosa, para reflexionar en su palabra, y, llevar el mensaje de salvación a diversas personas, en nuestras dinámicas de predicación cotidiana, y, el compartir de este material, por via online, a través de redes sociales. Continuemos desarrollando esta linda actividad.

 

 

Avancemos sin desanimarnos, recordemos, que yendo con calma, vamos a llegar con certeza, solo mantengamos el enfoque en cumplir el la voluntad de Dios. De acuerdo a esto, no nos detengamos, pueden haber problemas, pero: precisamos avanzar, porque Dios quiere que sea así. Estas son las últimas palabras del apóstol Pablo al final, de la carta de romanos, que es un verdadero libro, desde los tiempos antiguos, el plan de la redención, estuvo presente en el corazón de Dios, un plan misterioso, que solo fue completamente revelado en Cristo Jesús. Pablo al concluir, su carta a los romanos, el celebra ese plan como un misterio guardado en silencio, en los tiempos eternos, pero que ahora es plenamente conocido, el amor de Dios revelado en la vida y muerte, y, resurrección de Jesús, ese misterio es profundo, Jesucristo, el hijo del Dios altísimo, dejo la gloria celestial, para habitar entre nosotros, no solo como visitante, sino como uno de nosotros, voluntariamente, el se hizo parte de nuestro campamento humano. Esa imagen nos remite al tabernáculo del desierto donde Dios, pidió al pueblo de Israel, que construyese un santuario, un tabernáculo, Dios lo dijo en Éxodo 25:8 ¨ Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.¨, el santuario, era el símbolo visible de su presencia, hoy comprendemos que el santuario terrestre, era una representación, del misterio de Cristo, cada detalle del tabernáculo, el altar, el sumo sacerdote, y, todo, apuntaba para Jesús, el es el verdadero cordero, el sacerdote, el verdadero santuario, cuando Jesús se encarno, el vino a habitar entre nosotros, como un ser humano, el literalmente armo su tienda, entre nosotros, ese es el sentido de la expresión ¨El verbo se hizo carne, y, habito entre nosotros¨, cumpliendo así lo que el tabernáculo simbolizaba. Pero la historia no termina allí, después de su muerte, y, resurrección, Cristo regreso a los cielos, inicio el ministerio en el verdadero santuario, el santuario celestial, el intercede por nosotros como sumo sacerdote, ofreciendo los meritos de su sacrificio perfecto, eso nos aporta seguridad, esperanza, y, poder para vivir en obediencia. La redención no es solo un plan bien pensado, es el mayor gesto de amor revelado. Y, es ese amor el que nos confirma, y, nos fortalece, hasta nos transforma,. Al meditar en el ministerio, o, mejor en el misterio revelado, somos invitados a aproximarnos con confianza, del trono de la gracia. Cristo habito entre nosotros, murió por nosotros, y, vive hoy por nosotros, que hoy podamos abrir el corazón, para ese amor eterno, y, vivir con gratitud ante el Dios que habito entre nosotros, que disfrutemos la presencia de Jesús por la fe, y, que un día tengamos el privilegio de convivir personalmente visiblemente con él. Sin duda, esa será una experiencia maravillosa y agradable.

 

 

 

OREMOS:

Padre Amado, te alabamos, que el misterio que fue revelado, por Cristo, que vino, vivio, murió, resurgió, y, que hoy vive en el santuario celestial, que Jesucristo venga un dia a buscarnos, y, a llevarnos a vivir eternamente en el reino celestial, contigo. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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