2 Corintios 5:1 ¨ Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. ¨
Amados, que la paz de Dios sea con todos. Saludos cordiales, en este hermoso momento precisamos hacer nuestros mejores esfuerzos, para avanzar en el camino de la salvación, porque es cierto que en el mundo hay eventos que buscan tentarnos a desviarnos del camino correcto, pero debemos perseverar para agradar a Dios, y, además brindar un buen ejemplo al prójimo. Compartamos este material.
Cuando hacemos una lectura rápida superficial, de estas palabras de Pablo, podemos considerar que el está hablando en este verso sobre las moradas celestiales, que Jesús fue a preparar, así como es relatado en el evangelio de Juan 14:2 ¨ En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.¨, sin duda alguna, debemos tener certeza que aunque nuestra casa terrenal sea pasajera, Dios está preparando moradas eternas para nosotros, pero notemos que en este contexto de Pablo, en el versículo 2 Corintios 5:1, el nos habla de otro tipo de casa, o, tabernáculo, como dice la expresión de él, el está hablando sobre nosotros mismos, sobre nuestro cuerpo, el contexto del mensaje del apóstol, comienza en el capítulo 4, donde el tema principal es la resurrección, la comparación del cuerpo humano, con una tienda o tabernáculo, era natural para Pablo, que trabajaba fabricando tiendas, la analogía en este texto presenta dos tipos de moradia o habitación, una móvil y frágil, y, una fija e indestructible, el mensaje tiene el objetivo de fortalecer a los fieles en Cristo, con la certeza de que si la muerte llega para nosotros, ese no será nuestro fin, pues Dios va a restaurar nuestra vida, entregándonos un cuerpo incorruptible. Necesitamos recordarnos que somos el tabernáculo de Dios aquí en la tierra, somos santuario de Dios, nuestra presencia debe ser abrigo para quienes requieren comodidad, nuestras palabras deben traer descanso para el alma, y, nuestra actuación debe mostrar que el Santo Espíritu de Dios, habita en nosotros, así que mientras estemos en este mundo, del mismo modo que una tienda ambulante, un tabernáculo, debemos ir a donde Dios nos mande, y, nos conduzca, siempre transmitiendo un mensaje esperanzador, pero llegara el día que nosotros nos despediremos de este tabernáculo terrestre, y, recibiremos de Dios una morada indestructible, para vivir al lado del Señor, aunque el mundo intente destruir nuestra fe, la promesa de nuestra resurrección es la garantía de que la muerte no es el fin, porque un día vamos a tener un cuerpo incorruptible, vivamos como moradas de Dios, esa es la invitación, tomémosla.
OREMOS:
Padre amado, tu instrucción hace cambiar nuestras vidas de manera positiva, gracias por estar siempre con nosotros, queremos que nos acompañes siempre y consideres todas nuestras acciones, pues cada una de ellas pretende agradarte. Colabora con nosotros siempre. Así pedimos en nombre de Jesucristo.
Amén