Salmos 40:1-3¨ Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Saludos cordiales, todos los días son preciosos, en especial, cuando podemos desarrollarnos personalmente en el sentido Espiritual, cultivemos este hermoso habito, y, brindemos un buen ejemplo al prójimo. Dios se agradara de percibir esta acción.
El Salmista nos informa en este texto, que el que ayuda al prójimo, recibe una serie de bendiciones, no nos habla de quien recibe la ayuda, quien termina siendo el ayudado, sino de que el ayudador, que es bendecido, como diciendo que quien ayuda al prójimo, está invirtiendo en bendiciones, que provienen del Señor. Hacemos algo en favor de alguien, y, Dios hace algo gigante en nuestro favor. El Señor, favorece a quien ayuda, lo protege, le salvaguarda la vida, el Señor le hace feliz en la tierra, el Señor lo asiste en el medio de la enfermedad, por ejemplo si alguien ayuda y asuste a un enfermo, si ese alguien cae enfermo, el Señor le restaura la salud. Cuando procedemos obedeciendo la voluntad de Dios, nos convertimos en elementos receptores de bendición. Si cumplimos las instrucciones del Padre, vamos a ser bendecidos, con certeza que sí. Es por eso que con razón, Dios dice que son felices los ayudadores. La solidaridad, es una virtud, característica de aquellos que aman a Dios, porque al ser impactados por el amor de Dios, el Señor, despierta en nosotros, el amor por él y por nuestros semejantes, cuanto más amamos a Dios, mas amamos a las personas, cuanto más por la fe vemos a Dios, mas vemos a nuestros semejantes, con los ojos de Dios, cuando nos vemos con los ojos de Dios, reconocemos nuestra debilidad, nuestra indignidad, pero también comprendemos cuanto somos amados, cuando vemos a las personas con los ojos de Dios, no nos ilusionamos con ellas, sabemos que ellas son débiles, deficientes, pero al mismo tiempo, viendo a las personas, con los ojos de Dios, sabemos cuánto ellas son amadas, y, cuántos son vistos como hijos de Dios, personas que son objeto de su amor. Cuando andamos con Dios por la fe, nos convertimos en personas solidarias. Solidaridad, es la cualidad de quien es solidario, y, quien es solidario, se identifica con el sentimiento ajeno y se dispone a ayudar. Así dice el diccionario. La solidaridad, nos conduce a ser prestadores de auxilio al necesitado. Solidaridad, tiene que ver con compañerismo, apoyo, auxilio, amparo, ayuda. Muchas veces ayudamos a personas que no tienen como retribuir el favor, y, nos dicen ¨Dios le pague¨, esa es una expresión antigua, y, que es muy común, especialmente de los labio de personas simples cuando son ayudadas, ellas decían ¨Dios le pague¨, y, Dios les paga con certeza una gran bendición a los ayudadores.
OREMOS:
Padre amado, otórganos el privilegio de cada día ayudar a más personas, para que podamos cumplir tu voluntad, agradarte, y, que al mismo tiempo nos bendigas en abundancia, porque tu política es clara Al indicar, que: ¨Felices, los ayudadores, porque serán bendecidos ampliamente¨. Ayúdanos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.
Amen