25 de Enero: Corazón abierto o cerrado

Lucas 23:39-43 ¨ Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. 40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Con Dios siempre se gana, alabémoslo continuamente, actuemos conforme a su voluntad, y, obtendremos su favor, ejemplo de esto hay miles en la Biblia. Hoy construyamos nuestra propia historia de obediencia a la voluntad de Dios. Difundamos este material.

 

 

 

 

 

Los dos malhechores, que fueron crucificados junto a Jesús, ellos pueden muy bien, representar a dos clases de personas, los que rechazan a Jesús, y, aquellos que son sensibles a su amor, y, se entregan a él, es exactamente eso lo que vemos aquí en el texto bíblico, ¨Uno de los malhechores blasfemaba, y, decía: ¿tu no eres Cristo?, sálvate a ti mismo, y, a nosotros también¨, un hombre con el corazón cerrado para Dios, Jesús estaba cerca de sus ojos, pero lejos de su corazón, asi es como vemos a muchas personas de esa forma, con el corazón cerrado para Dios. Por otro lado, otro hombre reprendiendo a aquel que se burlaba de Cristo, decía: ¨ Tu no temes a Dios, estando sobre igual sentencia, nuestra pene es justa, nosotros estamos recibiendo el castigo por nuestros actos, por las cosas erradas que hemos hecho, pero, este hombre no hizo mal ninguno¨, observemos que este malhechor, este hombre, reconoce su condición en el pecado, el esta confesando su error, y, el clama diciendo: ¨Jesus, recuérdate de mí cuando vinieras en tu reino¨, este hombre reconoce su error, clama por la misericordia del Señor, y, busca a Dios. Pero, ¿Qué hay en común entre estos malhechores?. Bien, ellos están allí condenados por el mismo crimen, condenados por el mismo sistema, para recibir la misma pena, ellos están rodeados por la misma multitud, ambos estaña la misma distancia de Cristo, uno a la derecha y otro a la izquierda, pero la diferencia es que mientras uno esta con el corazón cerrado para Cristo, el otro está completamente abierto, para el Señor. No había nada de bueno, en la vida de aquel hombre para ser recordado, un hombre que había cometido errores, estaba siendo condenada exactamente por esos errores, pero el hombre al clamar por la misericordia de Dios, no podría ser olvidado. El Señor es sensible con todo pecador, que reconoce su error, confiesa y clama, por la misericordia del Señor. Establece el versículo Juan 6:37 ¨ Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.¨, que Dios nos bendiga a todos, ahora y siempre, y, que nuestros corazones estén siempre abiertos para Dios, sensibles a  la voz del Señor. Como dijimos al inicio, estos dos hombres significan dos clases de personas, que hay en el mundo hoy. Los que rechazan a Dios, y, quienes son sensibles a su amor, se entregan a él. Estemos en el segundo grupo, en el grupo de los que son sensibles a Dios.

 

 

 

OREMOS:

Padre amado, ayúdanos a ser sabios, a tener sensibilidad por tu voz, a obedecer tu palabra, y, brindar un buen ejemplo al prójimo, queremos ser mejores siervos cada vez. Ayúdanos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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