26 de Marzo: Amparo y fortaleza

Salmos 46:1-3 ¨ Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos. Él ahora mismo, está acariciándonos con esta dulce enseñanza. Enaltezcamos el nombre de Dios, el hace cosas maravillosas para hacernos felices, mediante el Espíritu Santo, nos hace mejorar cada vez, el crea medios necesarios para vivir mejor, lo interesante es que nos conducirá a una mejor posición. Alabemos a Dios de todas las formas posibles, obedezcamos a su voluntad y seamos instrumentos de bendición. Difundamos este material.

 

 

Esta parte del Salmo 46, nos recuerda que Dios está listo para ayudarnos, él es nuestro lugar seguro, aquel rincón donde nos podemos abrigar cuando todo parece desmoronarse, pensar en Dios como nuestro refugio y fortaleza, quiere decir que tenemos un abrigo, un lugar donde podemos buscar paz cuando todo externamente esta caótico, y, además de eso, él es nuestra fortaleza, él nos da la fuerza que requerimos para seguir en frente, incluso en los momentos más difíciles, y otra cosa más es el socorro bien presente. El Salmista dice que Dios es socorro bien presente, en las tribulaciones, lo cual quiere decir que no necesitamos esperar días, ni horas, para obtener su ayuda, Dios está listo para ayudarnos, él es todo, en tal sentido cuando pensemos que la situación está difícil, clamemos a Dios, refugiémonos en él, sigamos siendo obedientes, pues, esa obediencia, consigue un apoyo del otro mundo, el verdadero apoyo del TODOPODEROSO, quien va a continuar obrando en nuestras vidas para servirle como instrumentos de bendición. Y, hablando de instrumentos de bendición, ¿Cuántas veces o con cuantas personas hemos compartido este material hoy?- Vamos a hacerlo, distribuyamos el mensaje, y, actuemos conforme a la voluntad de Dios.

 

 

OREMOS

Padre Querido, gracias por esas suaves caricias que nos das al hacernos conocer tu mensaje, prepáranos, ayúdanos, protégenos, y, contribuye con nosotros, para que podamos ser instrumentos de bendición. Son peticiones que te hacemos en nombre de Jesucristo.

 

Amén

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