Levítico 16:15-16 “Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, el cual reside entre ellos en medio de sus impurezas. “
Amados, que la Paz de Dios sea con todos. Es realmente hermoso, poder estar aquí reunidos, recordando todas las bellas lecciones que Dios nos entrego en su carta de amor, la escritura bíblica. Hoy completamente agradecidos, procedemos a reflexionar sobra en las escrituras, no sin antes destacar que: Nuestro Padre Celestial, esta siempre con nosotros, y, que así estemos en el desierto, él nos concederá el Mana Celestial, que es: ese alimento, y, favor, a su pueblo obediente. Difundamos este material.
El día de la expiación, conocido como ¨Yonkipour¨, es la celebración más sagrada del calendario judaico, en Israel, ese era el tiempo en que todo el mundo buscaba purificación y reconciliación con Dios, hoy aunque los sacrificios no sean más realizados, comunidades judías alrededor del mundo, aun celebran ese día con ayunos y oraciones, pero: ¿Qué significaba ese ritual?, ¿Cuál era su relación con Jesús y nuestra eterna salvación?. En el día de la expiación el Sumo Sacerdote, que era el más importante sacerdote de Israel, él realizaba un sacrificio, especial, diferente de los sacrificios realizados diariamente, una cabra era muerta, y, su sangre era llevada al lugar santísimo del santuario donde era rociado sobre el propiciatorio, que era las tapa del arca de la alianza, otro animal, llamado chivo expiatorio, recibía simbólicamente los pecados de la Nación, y, era enviado al desierto, este ritual apuntaba para un tiempo en que la culpa del pecado sería completamente removida de toda la tierra, la sangre de los animales, sin embargo, nunca podría remover al pecado en forma definitiva, como está escrito en la carta a los hebreos, capitulo 10, pero llegaría el día, en que el cordero de Dios, quitaría el pecado del mundo, no siendo necesario nunca más, sacrificar a los animales. Notemos que la expiación, era una sombra del sacrificio de Jesús, y, el acto del Sacerdote, entrar en el lugar Santísimo del Santuario, rociando la sangre, e, intercediendo por el pueblo, eso prefiguraba la acción de Jesús, quien después de su muerte pasaría al cielo, y, pasaría a interceder por nosotros los pecadores, ante el trono de Dios, Pablo también describe en Hebreos 9:12 ¨y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.¨, con esto, el día de la expiación nos recuerda, que la verdadera redención, viene por medio del Sacrificio del Señor Jesucristo, y, si Jesús murió por nuestros pecados, ¿Por qué debemos vivir como esclavos del mal?. Cristo hoy nos invita a aceptar la purificación que hoy está listo para realizar en nosotros, y, concluiremos por hoy con este verso 1 Juan 1:9 ¨Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.¨, esto nos recuerda que Jesucristo, es nuestro bendito Salvador, por medio del Señor Jesucristo, somos purificados de todo pecado, todo aquel simbolismo del Antiguo Testamento, todo ritual, de santuario, inclusive el día de la expiación, señalaban a nuestro Señor Jesús, el Cordero de Dios, el bendito Salvador, recibámoslo como nuestro Salvador, y, vivamos la certeza del perdón de los pecados, y, el derecho de vida eterna.
OREMOS:
Padre Amado, glorificado sea tu nombre Señor, pues por medio de Jesucristo nuestro Salvador, obtuvimos la reconciliación contigo, queremos colocarnos enteramente en tus manos, y, pedirte que contribuyas con nosotros, condúcenos para brindar el buen ejemplo, y, llevar a mas almas a tus caminos. Peticiones que hacemos en nombre de Jesucristo, tu hijo en nombre de quien todo lo concedes.
Amen