Salmos 63: 1-3 ¨ Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. ¨
Amados, que la paz de Dios sea con todos. Saludos cordiales, gracias por estar aquí, progresando en el camino de la salvación, esta es una siembra maravillosa, que producirá una cosecha excepcional, llevemos el mensaje esperanzador a nuestro prójimo, brindemos el buen ejemplo, seamos hoy y siempre elementos de bendición. Difundamos este material.
Es maravilloso, cuando el Espíritu Santo, hace sentir al ser humano, una tremenda sed, por Dios, cuando somos llevados a la comprensión de que la presencia divina, puede saciar los deseos más profundos de nuestro ser. No existe impulso nuestro, que no sea respuesta a la influencia de Dios en nuestras vidas, a una obra del Espíritu Santo Es lindo cuando David expresa las palabras indicadas en el texto bíblico, cuando David escribió esas palabras, el estaba huyendo del Rey Saúl, que movido por la envidia, y, por el orgullo le seguía, el buscaba con fervor, y, sinceridad, sintiendo voluntad de estar en la presencia de Dios, el dijo: ¨Quiero verte en tu santuario, para contemplar tu fuerza y tu gloria¨. El santuario era un lugar donde David, sentía un encuentro especial con Dios, pero por estar en fuga a causa de la persecución que le hacia Saul, el no podía comparecer allí, ¨Porque tu gracia es mejor que mi vida, mis labios te alaban¨, para David la gracia de Dios, el amor de Dios, era mas preciosa que su propia vida. Está escrito en Juan 7:37-38 ¨ En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.¨, Jesús nos dice que cuando lo buscamos de todo corazón, con sed de Dios, Dios no solo viene a saciar la sed, sino que nos llena por completo en todo sentido y nos favorece ampliamente. Dios habita en nosotros mediante el Espíritu Santo, y, nos convertimos en manantiales de agua viva. Primero Dios actúa en nosotros, y, por nosotros, empezamos a ser canales por medio de los cuales Dios bendice a nuestros semejantes. Un privilegio, ser elementos de bendición.
OREMOS:
Padre amado, cumple todas tus promesas en nuestras vidas, nosotros vamos a cumplir de la mejor manera posible tu voluntad, y, buscaremos contribuir por todos los medios a tu obra. Colabora con nosotros siempre. Así pedimos en nombre de Jesucristo.
Amén