29 de Agosto: La fe de la viuda

1 Reyes 17:12  “Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. “

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos. Gracias por estar aquí reunidos, es un honor estudiar juntos la escritura Bíblica, sobretodo en este tiempo donde se observa una crisis de valores, donde cada día las señales de la próxima venida de Jesús, son más claras, y, precisamos estar preparados para ese día. Continuemos estudiando la palabra, compartiéndola, y, practicando la voluntad de Dios.

 

 

La nación de Israel, y, todas las personas que vivían en esa región cercana, estaban sufriendo con la falta de agua, y, esa situación de sequia y escasez, había sido profetizada por el profeta Elías, en ese contexto es que se desarrollan los hechos que conducen al versículo de hoy, Dios envió a su mensajero para una viuda en Sarepta, quien lo alimentaria, pero acontece que al llegar a ese lugar, la viuda no tenia alimento ni siquiera para ella, y, al observar las palabras expresadas en el texto bíblico, nos preguntamos ¿Sera que esta era la viuda a quien el profeta Elías fue enviado, no habrá alguna equivocación?. La pobre mujer estaba viviendo en la miseria, ¿Cómo ella podría ayudar al profeta?, pero con el pedido de Elías vino una promesa, contenida en 1 Reyes 17:13-14 ¨Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.¨, al oír la promesa enviada por Dios, la viuda confió de todo su corazón, y, entrego al profeta el alimento, antes de alimentar a su hijo, con aquel ultimo pan, desde aquel día en adelante el harina y el aceite, de aquella familia no faltaron más, hasta que volvió a llover, que gran fe, mostro la mujer extranjera. Jesús cierta vez cuando predicaba en la ciudad donde nació, en Nazaret, el les recordó a sus oyentes, respecto a la historia de la viuda de Sarepta, el conto que existían muchas viudas en el tiempo de Elías, pero con todo el profeta no fue enviado para ser consolador de viudas, el fue enviado para una viuda especial, una viuda extranjera, esa viuda que en medio de una ciudad pagana y politeísta, seguía confiando en Dios por encima de todas las cosas, la condición que hacia destacar a esta mujer de Sarepta, era su fe, ella creía mas en el Dios de Israel que los propios israelitas, estando en extrema necesidad ella decidió confiar en la promesa del Creador, y, entregarle a él todo lo que tenia, que podamos tener la fe de la viuda de Sarepta, que podamos entregar a Dios todo lo que tenemos, y, podamos confiar en que el hará lo mejor, porque Dios es fiel, para con quienes le son fieles, es posible que el no de todo lo que pidamos, pero nos va a dar todo lo que necesitamos.

 

 

 

OREMOS:

Padre Amado, estamos aquí para pedirte que nos concedas la misma fe, que le concediste a la viuda de Sarepta, quien en medio de la crisis decidió confiar en tu palabra. Llévanos a destacar de manera positiva en todo momento. Peticiones que hacemos en nombre de Jesucristo, tu hijo en nombre de quien todo lo concedes.

 

Amen

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