2 Corintios 7:10 ¨ Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.¨
Amados, la Paz del Señor sea con todos. Nuestro Dios es bueno, siempre está con nosotros en todo momento, seamos felices porque todo coopera para nuestro bienestar, así está escrito en la Biblia, y, así lo podemos notar a cada instante, percibamos que incluso las adversidades, traen consigo muchas cosas buenas. Los estados de ánimo negativos, como la tristeza, o, la depresión, pueden impulsarnos a niveles superiores, si sabemos lidiar con eso y readaptarnos de un modo mejorado. Repliquemos este mensaje en todo lugar, pues con este material vamos a contribuir a ganar más almas para que anden en los caminos de salvación.
Aquí Pablo escribió este mensaje, en el contexto siguiente: la iglesia del lugar, de Corintios, requirió ser reprendida por sus errores, por este motivo el apóstol escribió una carta de advertencia, mediante el Espíritu Santo, los hermanos en Corintos, fueron entristecidos, y, por medio de esa tristeza se arrepintieron de sus errores, porque la tristeza provocada por Dios produce arrepentimiento, para la salvación que a nadie trae pesar. Ese tipo de tristeza trae arrepentimiento y salvación, y no deja a la persona abatida, por el contrario, deja a la persona feliz, sin embargo, en la secuencia, Pablo presenta otro tipo de tristeza, que es la tristeza del mundo, y, ese tipo de tristeza, produce muerte. Así, es establecido en la Biblia. En la escritura, existen dos personajes que ejemplifican bien ese tipo de tristeza, se trata del Apóstol Pedro, y, Judas Iscariote, quien fue discípulo de Jesús. Con motivo de la muerte de Cristo, Pedro y Judas se sintieron tristes, pero cada uno experimento un tipo diferente de tristeza, Jesús había alertado a Pedro que él lo negaría tres veces, antes que el gallo cantase, seguro conocemos ese capítulo. En el evangelio de Lucas, podemos mirar la reacción de Pedro al mirar hacia Jesús, después de haberlo negado por tres veces, conforme Cristo había predicho, en el verso 62, establece, que él salió de aquel lugar donde había negado a Cristo, y, el lloro amargamente. Pedro, experimento una tristeza venida del Espíritu Santo, que obro en su corazón el verdadero arrepentimiento. A su vez, Judas Iscariote, fue alertado por Jesús sobre su traición, pero cuando se dio cuenta del error que había cometido, al traicionar al hijo de Dios, él sintió una aterradora tristeza, él se entristeció a causa de las consecuencias de su traición, él no buscó una verdadera reconciliación con Dios, la tristeza de Judas fue motivada por el remordimiento, y, por la culpa. Finalmente, Judas devolvió las monedas por las cuales había traicionado a Jesús, y, se ahorcó. Veamos como esa tristeza, del mundo, produjo la muerte. Jesús hoy nos invita a desarrollar la tristeza que promueve la vida, que así como Pedro podamos quedar tristes con los errores, y, no solo con las consecuencias de nuestros errores, sino por los motivos que nos llevan a los errores, que sintamos tristeza no por ver nuestras manos sucias, sino por percibir a nuestro corazón impuro, esa es una tristeza profunda operada por el Espíritu Santo, pero su resultado es el arrepentimiento, para la salvación. Dios es bueno. Hasta cuando nos entristece, él anda buscando nuestro bien, él está intentando producir nuestra salvación. Alabado sea el Señor.
OREMOS:
Padre Amado, gracias por tu favor, de todas las maneras en las que operas en nuestras vidas estamos agradecidos porque siempre nos produce bendición, nos ayudas, y, encaminas a una mejor posición, estamos felices contigo, y, queremos agradarte, cumplir enteramente tu voluntad, y, tener las fuerzas necesarias para soportar las tristezas, cuando estas sean para nuestro arrepentimiento y salvación. Contribuye con nosotros. Son las peticiones que hacemos, en nombre de Jesucristo.
Amén.