1 Juan 3:2 “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. “
Amados, que la Paz de Dios sea con todos. Bienvenidos a este momento de reflexión, un momento grandioso donde Dios nos educa, y, nos capacita para que obedezcamos a su voluntad, brindemos un buen ejemplo al prójimo, para que andemos firmes en el camino a la salvación. Así como lo dice la escritura, que: La lámpara encendida no debe estar escondida, sino visible para iluminar a todos. Seamos esa lámpara, e, iluminemos a nuestros semejantes. Difundamos este material.
Del Génesis al Apocalipsis, existe una historia siendo contada, una historia de amor, redención, y, esperanza, un enredo que gira alrededor de un único personaje, Jesucristo. La biblia no es una colección, aleatoria de relatos históricos o mandamientos morales, la biblia es una revelación del carácter de Dios, y, todo apunta para el Señor Jesucristo. Desde el primer relato del Edén, hasta el clímax de la historia, en la Nueva Jerusalén, todo apunta para nuestro Salvador, cada historia, cada profecía, cada símbolo de libertad, cada acto de perdón, todo tiene el propósito de mostrarnos quien es a Jesús, y, lo que el vino a hacer por nosotros. En este verso de hoy, Juan nos recuerda, que somos hijos de Dios, y, que aún no conseguimos imaginar, la plenitud de los que eso significa, pero hay una certeza, cuando Cristo retorne, cuando Jesús se manifieste, nosotros lo veremos así como él es, y, seremos semejantes a él, esta es una revelación, del propósito de la vida Cristiana hoy, la biblia no fue escrita para dejarnos más eruditos o religiosos, pero si para transformarnos, ella nos conduce a Jesús, para que al contemplarlo, seamos transformados, a su imagen ese es el centro de la fe Cristiana, el conocer a Jesús, es ser transformado por él, y. lo más interesante es que esa transformación no ocurre por nuestro esfuerzo, pero sí por la gracia de Dios. Nosotros no nos salvamos porque conseguimos imitar perfectamente a Cristo, pero sí porque él, en su misericordia, escogió llamarnos ¨Hijos¨. Aún estamos siendo moldeados, pero cada día que miramos a Jesús con sinceridad, y, fe, el Espíritu Santo, trabaja en nosotros para que seamos parecidos con él, por eso al abrir la biblia no debemos buscar solo conocimiento, pero si una relación con Dios. Debemos leerla, con ojos sedientos por conocer más a Cristo, y, con el corazón dispuesto a convertirnos en sus seguidores, guiados por su Santo Espíritu. El plan de Dios, nunca fue que la biblia fuera solo un libro sagrado, colocado abierto en la sala de la casa, o, en otro estante. La biblia debe ser un instrumento por el cual seamos atraídos a Jesús. Y, al descubrir a Cristo, descubrimos realmente quienes somos, ¨Hijos amados¨. Mientras esperamos el día glorioso, en que lo veremos cara a cara, vamos a seguir estudiando la palabra de Dios, aplicándola, creciendo en nuestra experiencia Cristiana, porque cuando lo hacemos, somos amparados por el Padre Celestial.
OREMOS
Amado Padre, ayúdanos a avanzar en este mundo lleno de pecado, permite que destaquemos por ser obedientes a ti, que podamos llevar tu palabra a todo lugar, y, llevar almas a tus caminos. Apóyanos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Jesús. Y, agradecemos, pues sabemos que vas a obrar en nuestro favor.
Amén