21 de Febrero: La perfecta y restauradora

Salmos 19:7-11 ¨La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.  Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.  El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.  Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Saludos cordiales, el saber popular expresa: “Si no conoces de la hierba, no puedes ser yerbatero.”. Así dice el dicho, que resta bondades a la improvisación controlada. Nadie nos enseño a respirar, la naturaleza nos llevo a improvisar, y, todos los seres vivos respiran. El bien, y, el mal, son dos caras de una misma moneda, llamada realidad. Muchas cosas en el mundo nos invitan a hacer el mal, pero vamos a detenernos un minuto, a percibir que fuimos creados por un Dios de amor, para bendecir, y, ser bendecidos. Permanezcamos abrazados a Dios, cumplamos su voluntad, para hacer el bien, es lo más conveniente, ya que hacer el mal nos perturba de cualquier manera nuestro avance vital, la naturaleza nos lleva a descubrir esta verdad. Difundamos este material, y, coloquemos al prójimo en el estado de ánimo correcto.

 

 

Cuando el salmista en el escrito, se refiere a la palabra ¨Ley¨, se refiere al Tora, que en aquel idioma que ellos manejaban, quería decir instrucción, revelación, dirección, enseñanza, y, podemos adicionar: lecciones, preceptos, mandamientos, el temor al Señor, los juicios al Señor, todo esto esta incluido en la idea de que ¨La ley de Dios es perfecta¨ Todo lo que viene de Dios, es para nuestro bien, el testimonio del Señor es fiel, es decir, digno de confianza, da sabiduría simple, a los inexpertos, es la instrucción del Señor, los preceptos del Señor son rectos, son justos, traen alegría para los corazones. El mandamiento del Señor es puro, ilumina los ojos, osea, ilumina nuestras vidas, lamentablemente por causa de nuestra naturaleza pecaminosa, el ser humano desprecia, trasgrede, resiste las instrucciones del Señor. Felices son aquellos que comprenden y obedecen a los mandamientos de Dios, porque como dice el Salmista: ¨El mandamiento del Señor es puro, ilumina los ojos, ilumina la vida. El temor del Señor, es limpio, osea, puro, permanece para siempre, y, el dice son mas deseables, osea, todas las instrucciones del Señor, esas orientaciones, esas revelaciones del Señor, son mas deseable que oro puro, mas que mucho oro depurable, son mas dulces, que la miel y el destilar de los paneles¨ Pero que pena, que el ser humano en su condición natural, no desea la ley del Señor, las instrucciones del Señor, no ve lo que viene de Dios como dulce y agradable, pero lo bueno es que después de la conversión, cuando tenemos un encuentro real con Cristo, y, ocurre el milagro del nuevo nacimiento, aquello que para nosotros era extraño, pasa a ser agradable, conocido, maravilloso, deseable. Además el salmista dice: ¨Por el se amonesta a tu siervo¨, muchas veces Dios, usa su ley y sus instrucciones justamente para amonestarnos, para advertirnos, pero siempre con la intención de protegernos, y, guiarnos por caminos seguros, para guardarnos la gran recompensa, porque todo lo que viene de Dios es para nuestro bien. Establece el Salmos 119:165 ¨ Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.¨, el objetivo de la ley del Señor, no es hacernos tropezar, es mantenernos de pie, erguidos, y, brindando el ejemplo apropiado. Cumplamos la voluntad de Dios.

 

 

 

 

OREMOS:

Padre amado, tu instrucción es agradable, nos motiva tremendamente a avanzar por el camino correcto, que es seguir a Cristo, obedecer, y, transitar hacia la salvación. Permite que cumplamos tus mandatos, para ser mejores siervos cada vez. Ayúdanos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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