20 de Marzo: Un gran conflicto

Romanos 7:22-24 ¨Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?¨

 

Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones.  Saludos cordiales, hoy es un gran día, donde podemos disfrutar fe este tiempo de reflexión, que nos ayuda a seguir avanzando, por causa de la fe en el camino a la salvación, y, lo interesante es que mientras practicamos obedientemente la voluntad de Dios, estamos brindando un buen ejemplo a nuestro prójimo. Compartamos este material.

 

 

Es excelente que estamos unidos, junto a nuestro Dios, Jesús promete que cuando lo buscamos de corazón, el nos oye, está con nosotros, el nos acompaña, y, nos bendice, por tanto, continuemos buscando a Dios con sinceridad, por eso la bendición de Dios está sobre nosotros, porque el Señor es bueno. En este texto bíblico, Pablo está hablando de una guerra, de una lucha que se desempeña en la mente, y, en el corazón, de todo ser humano, cuando aceptamos a Jesucristo, como nuestro Señor, y, Salvador, una guerra, un conflicto se instala dentro de nosotros, es el conflicto entre la carne, y, el espíritu, muchas veces en los escritos de Pablo, esa expresión ¨Carne¨, es usada como significado de naturaleza pecaminosa, y, ¨Espíritu¨, es una referencia al Espíritu Santo. Entonces, esa guerra que se instala dentro de nosotros, cuando nosotros, recibimos a Cristo como nuestro Señor, y, Salvador, es ese conflicto, entre nuestra naturaleza pecaminosa, con la cual nacemos, y, que con el tiempo se desarrolla, por una parte, y, por la otra el Espíritu Santo, que empieza a habitar en nosotros a partir de nuestra entrega a Cristo. La conversión al cristianismo, no aniquila a la naturaleza pecaminosa, la verdad es que pasamos a vivir con esas dos naturalezas, la naturaleza carnal, y, la naturaleza espiritual, y, en la medida en que vamos alimentando nuestra naturaleza espiritual, y, profundizando nuestra experiencia con Dios, la naturaleza carnal, va siendo vencida, dominada. Pero si no nos cuidamos, incluso, después de nuestra conversión, si no buscamos una experiencia de conexión profunda con Dios, diariamente, la naturaleza carnal, ella va a crecer, y, a fortalecerse. Lamentablemente, muchas personas, dejan el camino de Dios, después de convertirse, y, de bautizarse, pero, desatendieron la comunión con Dios, y, la carne, venció al Espíritu. Solo mediante una permanente relación con Cristo, es posible que venzamos nuestras tendencias pecaminosas, nuestra naturaleza carnal. Notemos que Pablo, nos habla de un drama, es el conflicto interior entre el hacer el bien, o, hacer el mal. Pablo habla de la naturaleza carnal, que es pecaminosa, y, nos lleva al pecado, también nos habla de su indignidad, por a veces, sentir, que quiere andar por el camino de Dios, pero es desviado, de hacer la voluntad de Dios, que es lo mejor para él. Y, la respuesta, a todo este planteamiento, está en Romanos 7:25, así: ¨ Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.¨. Y, en Romanos 8:1 ¨ Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.¨, si hay una manera de vencer la naturaleza pecaminosa, hay una manera de no vivir dominados por el pecado, y, vivir de acuerdo, a la Santa Ley de Dios, en armonía con la ley de Dios, el secreto es estar ligado a Jesús todo el tiempo, porque no existe condenación alguna para los que están en Cristo Jesús. Recordemos siempre, es necesario estar en Cristo Jesús, verdaderamente en Cristo Jesús, Dios nos bendiga.

 

 

 

OREMOS:

Padre amado, te alabamos, Señor, por Jesucristo, nuestro Señor, porque cuando él está con nosotros, en nuestra mente y corazón, el mal es vencido, la carne anulada, y, el Espíritu Santo, triunfa. Concédenos, Señor, esa experiencia, y, esa victoria. Favorécenos siempre. Peticiones que te hacemos en nombre de Cristo.

 

Amen

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