2 Corintios 12:9 ¨Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.¨
Amados, que Dios alcance nuestros corazones en este momento y que la buena obra que inició en nuestras vidas pueda ser completada. La palabra de Dios es una herramienta útil para dar cada paso en nuestras vidas, es por ello que se hace oportuno estudiarla continuamente y crear el hábito de todas las mañanas primordialmente, reflexionar sobre fragmentos de la palabra de Dios, podemos comenzar leyendo y compartiendo este tipo de materiales. Muchas veces acontece que nos sentimos exhaustos, sin fuerzas para continuar avanzando día a día, en nuestra cultura de constante actividad, es común sentirse presionado para mantenerse siempre en el máximo nivel de rendimiento, nosotros nos esforzamos para cumplir cada demanda, cada expectativa, como si nuestro valor dependiera de lo que podemos realizar, sin embargo, eso nos lleva a un estado de agotamiento.
Estas palabras nos invitan a reconsiderar nuestra percepción de fuerza, y, de debilidad, no se trata de una invitación a la resignación, sino a una redefinición de poder, en el mundo somos enseñados a esconder nuestras debilidades, a cubrir nuestras fallas, pero Dios nos ofrece una perspectiva diferente, el no solo ve nuestras debilidades, sino que se ofrece para transformarlas en una plataforma para la fuerza, cuando nos sentimos débiles, podemos ser fuertes en el, podremos ver esto mejor en una pequeña historia, la cual cuenta, que: En una aldea había un antiguo molino, usado por generaciones, para moler grano, con el tiempo el molino se desgasto y paro de funcionar, los habitantes consideraron sustituirlo por equipos modernos, pero cierto día, un viejo molinero, es decir, un operador de molinos, expreso: este molino, así sea antiguo, todavía puede mostrar su verdadero poder, solo requiere de la corriente apropiada, limpiaron el canal, permitiendo que el agua fluyera libremente, y, el viejo molino comenzó a trabajar más eficientemente que nunca antes, impulsado por la fuerza del agua, y, no por su maquinaria desgastada, así es que Dios trabaja, y, obra por nosotros, cuando admitimos nuestras limitaciones, y, permitimos que Dios opere por medio del Espíritu Santo, para que convierta nuestra debilidad, en fuerza, y, es en ese tiempo que él nos impulsa, nos fortalece, y, nos hace más capaces que nunca, no por nuestra fuerza, sino por la fuerza de él. Puede que hoy nos sintamos débiles en una o varias areas de nuestras vidas, pero vamos a confiar en Dios, y, permitamos que nos fortalezca, oremos hoy para que podamos experimentar este poder transformador.
OREMOS:
Padre amado, transforma nuestras debilidades, con tu poder divino, y, conviértelas en fuerza para seguir avanzando en todo tiempo, y, brindar un buen ejemplo al prójimo, para que siga tus caminos.. Son las peticiones que en nombre de Jesucristo, hacemos hoy.
Amén.