Salmos 39:6-7 ¨Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.¨
Amados, que la Paz de Dios sea con todos, y, que su misericordia, llene nuestros corazones. Bienvenidos a este lugar, donde estudiamos la palabra de Dios, vamos a seguir mejorando nuestras vidas, a partir del estudio, y, la obediencia a la palabra de Dios, brindemos el buen ejemplo, realizando la correctas practicas.
En este texto bíblico, David nos presenta su cosmovisión. ¿Cómo vemos el mundo, la vida?, ¿Cuál es nuestra cosmovisión?. En la cosmovisión bíblica, hay algo mayor, además de esta realidad presente, de alguna manera es eso lo que David nos quiere decir con este escrito bíblico, de manera que aquellos que tienen la cosmovisión centrada en esta realidad, ellos hacen de las cosas, sus tesoros, para muchas personas la esperanza se resume a esta vida, es el aquí y ahora lo que vale. No hay nada más. Por este motivo es que David dice, que: ¨El hombre ilusionado, ansioso bel pasa la mayor parte de su vida, el consume su energía, juntando riquezas pero no tiene control, sobre sus riquezas luego de la muerte ¨. Este texto bíblico, hace recordar las palabras de Jesus en el sermón de la montaña, donde nos recuerda que ¨No junten tesoros en la tierra, porque los tesoros que son juntados aquí, son corroídos, robados¨ y, Cristo, continua: ¨Junten tesoros en los cielos, porque los tesoros celestiales, no son corroídos, no son robados por ladrones¨, y, Jesús termina su discurso, diciendo: ¨Porque donde estuviera su tesoro, allí estarán sus corazones¨, reflexionemos en esto: ¿Dónde están nuestros tesoros?, ¿Apenas en esta realidad?, ¿Esa es nuestra cosmovisión?, ¿Volcada solo para las cosas materiales?. Precisamos tener una cosmovisión superior, que trascienda a las cosas materiales de esta realidad, por la fe, miramos las realidades espirituales, ¿creemos que existe algo mejor?. Independientemente, ese lugar existe, y, es el que Dios está preparándonos allí en el cielo, para que habitemos durante toda la eternidad junto a él, pero precisamos ganar el derecho de llegar a ese lugar, procediendo correctamente, de acuerdo a su voluntad, siendo obedientes en todo tiempo, independientemente a lo que el mundo nos exija. Ciertamente la vida pasa rápido en la tierra, pero mantengámonos haciendo lo adecuado, para disfrutar una nueva vida en la eternidad.
OREMOS:
Padre adorado, este día es un placer venir a ti, para agradecerte por todo, y, reafirmar el compromiso contigo, para ser mejores siervos, y, obedecerte siempre, porque esta vida pasa rápido, y, queremos disfrutar a tu lado una vida en la eternidad. Apóyanos siempre. Son las peticiones, que te hacemos hoy, en nombre de Jesucristo, nuestro Salvador.
Amén